Un problema de proximidad

Por Lic. Franco Roggero

¿Cuándo fue la última vez que levantase la mirada solo para mirar detenidamente la Vía Láctea? Vivimos en un lugar que tiene una vista extraordinaria del cielo nocturno. Nos basta con caminar unas cuadras o tomar el auto y estacionar en un camino rural para apreciar el bello paisaje. Los registros históricos muestran que, desde las primeras pinturas y escritos que se conservan, los seres humanos hemos contemplando la expansión infinita que se abre sobre nuestras cabezas y hemos reflexionando sobre nuestro propio significado. Aunque todos deberíamos poder asomarnos a las profundidades del firmamento, es muy probable que no hayas visto el cielo nocturno claramente desde hace bastante tiempo. Hay varias razones de por qué esto es así. En primer lugar, porque la mayor parte de nuestro tiempo lo pasamos inclinados hacia abajo mirando nuestros dispositivos y consumiendo material digital en lugar de inclinarnos hacia atrás para disfrutar de la grandeza que nos trasciende. La segunda razón es el problema de la proximidad. La razón por la que la mayoría de nosotros no tenemos una visión clara de las estrellas es la contaminación lumínica. No podemos ver el firmamento a causa de la luz que constantemente hay a nuestro alrededor. Muy pocos de nosotros estamos en algún momento totalmente a oscuras porque siempre tenemos una luz cerca o en nuestro bolsillo.
Todo esto es un poco absurdo. Piénsalo: sobre nuestra cabeza hay miles de estrellas que brillan con una intensidad que escapa a mi comprensión, y aun así no puedo verlas debido a la farola que se levanta 5 metros por encima de mi cabeza y cuyo brillo es ínfimo en comparación al brillo de una sola estrella. Sobre nuestra vida se extiende un mundo de esplendor que los antiguos admiraron durante años, y sin embargo no podemos ver el reflejo de esa belleza sobre nuestra mano por causa de la tenue luz de nuestros teléfonos. Suena hasta metafórico: si no podemos ver ese bello paisaje de estrellas no es porque éstas no desprendan luz; el problema es, más bien, nuestra proximidad a otras luces inferiores.