Descubramos nuestra mayor fuente de contaminación

Por Lic. Franco Roggero

Millones de personas vieron en los últimos años, a través de televisión o internet, la imagen de diferentes tipos de tortugas comiendo pedazos de plástico en el océano por confundirlas con medusas. Así que después de varios días de agonía mueren asfixiadas. Si algunas de estas tortugas logran ser rescatadas pueden estar expulsando plásticos durante meses en algún centro de rehabilitación. Ante esta situación pensaba qué productos nos están intoxicando como sociedad. Y descubrí que más allá de algunas conductas irresponsables en cuanto a la limpieza del espacio público en la ciudad existe un tipo de contaminación que parece imperceptible, que se confunde fácilmente (como lo hacen las tortugas con las bolsas), pero que necesita ser quitada. Es actualmente un tipo de contaminación que sobrepasa a todas y que justamente se encuentra dentro nuestro, lo cual hace aún más difícil su reparación. Lo advirtió el más notable ecologista del mundo al explicar que "lo que sale del interior del hombre es lo que contamina, porque dentro del corazón de las personas salen los malos pensamientos, el adulterio, la avaricia, la perversidad, el engaño, la perversidad senxual, la envidia, la calumnias, el orgullo y la necedad". Y esta es hoy nuestra mayor y más cercana fuente de contaminación.