Aquello que le da valor a tus palabras

Por Lic. Franco Roggero

Nosotros nos preocupamos en lo que decimos ya que ello comunmente representa lo que queremos ser o la manera en que nos pensamos. Además, el ser humano descubrió que a través de las palabras puede influenciar, de alguna manera, la conducta de otros y encontró también en sus propias opiniones una herramienta para ejercer diversas formas de poder.
Muchos de nosotros pasamos casi instintivamente nuestros años de vida produciendo discursos y construyendo diferentes opiniones sobres temas de actualidad y noticias relevantes en busca de la verdad por varios motivos: para generar un tema de conversación, para brindar alguna información a alguien, para alcanzar protagonismo público, para encontrar aceptación e integrarnos en algún grupo social.
Sin embargo, lo que vemos de quién habla no son primeramente sus palabras sino su historia personal, aquello que conocemos de él.
Con los años descubrí que más allá de nuestras opiniones y nuestros conocimientos éstos no serían nada si aquello que decimos no está relacionado con lo que hacemos.

Llegué a la conclusión que en la historia de la humanidad siempre fue mucho mayor el poder de las acciones que la sabiduría de labios que somos capaces de compartir.
En la mayoría de los casos, lo que recordamos con mayor facilidad de las personas es su vida como ejemplo. Si personalidades como Martin Luther King, Nelson Mandela, Madre Teresa de Calcuta, Isaac Newton y Mahatma Gandhi no hubiesen sido destacados por sus hechos, nadie recordaría sus encumbradas frases, las cuales se volvieron enseñanzas indiscutidas en todo el mundo.
La gran necesidad de las personas, en el amplio campo de la comunicación social, es juntamente encontrar a otras personas que solventen lo que dicen con sus acciones.