Será mejor si limpio mis lentes y guardo mi lengua

Por Lic. Franco Roggero

Una fábula que cuenta la historia de un viejo y su nieto que iban camino al pueblo acompañados de un burro trotando alegremente. Se cruzaron con un grupo de muchachas. "Miren eso - dijo una de ellas - Qué par de tontos: tienen un burro y van a pie". Entonces el viejo le pidió al nieto que se montara en el animal y siguieron su camino. Más adelante pasaron a un grupo de ancianos que discutían acaloradamente. "- ¡Aquí está la prueba de que tengo razón! - dijo uno de ellos. Ya no se respeta a los mayores, miren a ese niño muy cómodo en el burro y el pobre viejo caminando". Así que el viejo hizo bajar al niño y se acomodó sobre el burro. Pero no pasó mucho tiempo cuando se toparon con un grupo de mujeres y niños y escucharon otra crítica: "Qué viejo perezoso y egoísta, él va muy cómodo, mientras al pobre niño no le dan las piernas para seguir el trote del burro". Así que el viejo le dijo al chico que se acomodara detrás de él, pero no pasó mucho tiempo cuando escucharon a alguien decir: "Qué cosa más horrible, miren a esos dos, casi le quiebran la espalda al pobre burro". Así que finalmente el viejo y el muchacho continuaron su viaje cargando al burro. ¿Te has dado cuenta qué fácil resulta para todos criticar? Es una de las características más comunes en nuestra sociedad. Inevitablemente a la velocidad de la luz creamos un concepto sobre las personas o sobre diferentes situaciones. Incluso, en muy pocas ocasiones dudamos de nosotros mismos. Ante esta realidad debemos recordar que "los ojos son el reflejo del alma" y la forma en que miramos condiciona en su totalidad la realidad que nos rodea. Por esta razón, ¡qué buena idea es limpiar nuestros lentes para poder mirar mejor y esconder nuestra lengua para equivocarnos menos! Existen al menos tres formas para lograrlo y ampliar nuestra visión: 1) la decisión de perdonar de todo corazón al que se equivoca, 2) la decisión de reconocer que somos limitados e imperfectos, 3) la decisión de confiar en algo mejor más allá de lo que vemos. Muchas veces nos equivocamos al pensar mal de los demás. Los dichos de nuestros labios son lazos que pueden hacernos preso y liberarnos puede resultar una tarea difícil.