Cuando desde nuestro observatorio intentamos analizar la realidad social, no debemos dejar de mencionar una de las herejías del mundo moderno, la cual nos genera una gran preocupación. Me refiero a la idea generalizada de perfección que impregna a nuestra época. En las diferentes áreas y etapas de la vida de cada uno de los habitantes existe una demanda social por ser mucho mejor de lo que somos. Y la búsqueda de esta perfección termina siendo, como dice un antigua frase "querer agarrar el viento con la mano". Por esa razón es que te animo a invertir parte de su tiempo en indagar y conocer el mundo y sus razones, en medio de una sociedad aprisionada a una imagen de perfección que nos deja muchas dudas, controversias y una sensación de continuo fracaso.
Ante la propagación del perfeccionismo a una escala superlativa, nuestra única salida deberá ser, ante todo, la aceptación de nuestras debilidades y el oportuno reconocimiento de nuestras limitaciones. Esta actitud es, frente a tamaña realidad, el camino obligado para la libertad personal y el bienestar de quienes nos rodean.
En medio del contexto presente, animémonos a disfrutar de nuestras limitaciones y deficiencias humanas, contradiciendo muchas de las exigencias del mundo actual. No caer en la búsqueda inalcanzable de aquello que no somos y tampoco estamos preparados para ser, nos permitirá sentirnos más libres y felices ante una realidad que recurrentemente nos oprime.