Pensar la ciudad entre lo local y lo global

Por Lic. Franco Roggero

La ciudadanía local en general está viviendo un cambio de época en donde las fronteras de la territorialidad se hacen menos visibles y esto provoca cambios profundos que parten de las relaciones interpersonales a los nuevos modos de generar crecimiento económico en la familia.
El sector industrial y comercial debe estar muy atento a las nuevas oportunidades que se abren en este nuevo paradigma de vivir en una población de 17 mil habitantes (según fuentes municipales) y estar en constante relación con el mundo, a través de los nuevos medios de comunicación digitales, razón por la cual se requiere una mirada local de la competitividad donde las acciones apunten a un impacto global y viceversa.
Las ciudades como la nuestra son invitadas a habitar este nuevo escenario internacional, donde el capital económico no conoce de fronteras. El proceso de mundialización obliga a los municipios a considerar las realidades locales interconectadas, tanto desde una mirada de los flujos económico-financieros, así como desde la creación de una sociedad civil global.
Hoy no es posible potenciar la competitividad de una entidad territorial, sin una mirada integral del entorno, con una comprensión sistémica. Actualmente, la denominación de territorio considera no sólo las funciones básicas de un gobierno en la gestión del mismo, sino también la capacidad real de hacer frente a desafíos transnacionales, aun cuando las ciudades estén a miles de kilómetros de las fronteras reales de un país.

La realidad territorial está siendo un factor fundamental en la competitividad de las empresas, por lo que la innovación en la gestión territorial potencia algunas ciudades sobre otras. En una suerte de puja por quien alcanza más inversiones locales, se comienza a promover un sistema de competitividad territorial, donde el barómeto del índice de "Doing Business" (índice de facilidad para hacer negocios) se vuelve un ranking de la calidad en la gestión del territorio. La innovación en el marco territorial potencia a que algunas regiones del mundo que permanecían alejadas del centro económico mundial, hoy puedan alcanzar una participación creciente. El acceso a nuevas tecnologías y el uso ingenioso de recursos en internet permiten acceder a un mejor posicionamiento global.
Hace unos años atrás jamás se habría podido pensar que una ciudad sería juzgada por la seguridad informática, o la brecha digital de sus ciudadanos. Actualmente una ciudad con una baja protección de datos informáticos pierde competitividad ante ciudades globales que alcanzan sistemas más evolucionados y efectivos. Nos enfrentamos a una economía del conocimiento, donde las regiones que aprenden y los territorios inteligentes presentan una mayor predisposición geográfica en desarrollar una competitividad territorial creciente.
El desarrollo económico local no sólo debe contemplar el cambio infraestructural que requiere una urbanización para alcanzar inversiones, si no también contemplar la composición económica de la misma. En la actualidad, ya no se considera la inversión extranjera en esquemas tradicionales. Hoy es fundamental contar con un plan de posicionamiento internacional a los fines de promover una internacionalización de la ciudad.