Gestos de ciudadanía

Por Lic. Franco Roggero

En la ciudad, cada vecino ocupa un rol social. Sus hechos individuales no son aislados, tienen que ver con una construcción colectiva. Es decir, todo lo que se construye en lo privado repercute, de alguna manera, en la vida pública. En esta edición de la revista, referentes de padres auto-convocados nos enseñan este principio en una sociedad, que, según ellos, se encuentra ante el desafío de "reconocer nuevas responsabilidades".

El lado más humano de una sociedad se ve en una situación de crisis. El mejor ejemplo que recuerde la población local quizás sean las acciones sociales entorno a las inundaciones. Sin embargo, las comunidades tienden a fragmentarse. La apatía es un elemento creciente en nuestra época y el desinterés por el otro puede volverse una condición para la vida. Al fin y al cabo, todos somos constructores de una realidad en la que convergemos.
Sin embargo, en medio de una ciudad siempre en tensión surgen referentes que buscan el bien común, alguna manera de mejorar nuestros entornos sin ganarse el favor y la aprobación de los demás por medio de buenas obras.
Un ejemplo de ellos son los padres auto-convocados, hoy muy ligados al grupo "Estrellas Amarillas", quienes insisten en luchar contra el consumo de alcohol y drogas, pero, sobre todo, en el desarrollo de la paternidad responsable.
En ese sentido, Nancy Castellano y Marcelo Bracotto, referentes movimiento coincidieron en que todos y cada uno de nosotros, de alguna manera, es responsable o cómplice de lo que sucede en la ciudad.
El temor a denunciar hace que contribuyamos con un contexto en donde los límites del delito se corren y, con ellos, un conjunto de consecuencias que afectan las sanas costumbres del conjunto de la población.
Sus acciones no tratan de eliminar definitivamente todos los problemas de la ciudad, sino de reconocer que, en el ejercicio de una mayor responsabilidad ciudadana, podemos modificar positivamente la realidad que nos rodea y crear mejores condiciones de vida en nuestros espacios comunes.

A modo de ejemplo, Castellano explicó que "el vecino común tiene que involucrarse en este tipo de problemáticas. Si veo que en la ciudad se están vendiendo droga, no podemos callarnos. Debemos llamar al 0800. En cuanto a la venta de alcohol a menores vemos que no hay compromiso de parte de muchos comerciantes, no solo de los padres. Hasta supimos de padres que compran bebidas para los hijos y los amigos de sus hijos. Por otra parte, supimos del delivery de alcohol. Comercios que envían bebidas a domicilio, o cerca de la vivienda del comprador, para que no queden registros de la venta a menores", comentó la doctora Castellano, quien, desde hace varios años, viene trabajado en una red de ayuda mutua de lucha contra las adicciones y la conducción peligrosa.
En los últimos meses, entre treinta y cuarenta chicas menores de edad sostuvieron, en diálogo con la revista, que la noche de Hernando dejó de ser tranquila en los barrios. La inseguridad también debe combatirse desde la participación social. En ese sentido, cada uno tiene que descubrir que es importante acercarse a la víctima y no mirar de lejos su realidad. Es nuestra única manera de luchar.
Los casos de violación a menores y la presencia de personas desconocidas nos suman un plus de responsabilidad.
El problema de los abusos y la violencia de género no son hechos aislados que surgen de manera casual. Es producto de una conducta que se va tejiendo a partir una cultura donde intervienen distintos factores que van desde la música que escuchamos hasta las características de nuestro entorno afectivo. Muchos que repudian este tipo de hechos, no hacen nada para evitarlos. Por lo contrario, los legitiman.
En ese sentido, es amplio lo que se puede hacer desde nuestro lugar como ciudadanos.
Marcelo Bracotto, se convirtió en un claro ejemplo de ciudadanía responsable al llevar a cabo, junto a otros hernandenses, una "Patrulla Urbana". En un auto propio, recorrían las calles durante la madrugada, cuando la mayoría dormía. La presencia paterna en el mismo momento en que los jóvenes salían del boliche no se limitaba a una cuestión operativa, sino más bien simbólica. Es decir, no solo ayudaban a auxiliar a chicos bajo los efectos del alcohol, sino que se mostraban cerca de todos ellos.
Se trata de gestos que contribuyan a un bien común. Como el profesional de la salud que expresa compasión y humanidad y no solo conocimiento científico a la hora de atender a un enfermo, o de una autoridad que no tenga privilegios y demuestre ser, ante todo, un servidor público; alguien que espera en la cola de un banco y decide dejar el lugar a otro, o el que se esfuerza por respetar las señales de tránsito y evita nuevos accidentes.