Las creencias moldean los sistemas de valores de cualquier población. Pero, ¿qué lugar ocupan en la vida de los habitantes? ¿En qué creen los hernandenses? ¿Cuáles son las costumbres y actitudes religiosas que aún se conservan?
Las creencias y actitudes religiosas son una de las principales características de cualquier ciudad y, en gran medida, el fundamento de su sistema de valores. Por alguna razón, cuando investigamos acerca de un lugar en el mundo, su religión ocupa un aspecto importante de su existencia.
Si bien algunos dicen que las religiones perdieron poder con la modernidad, su vigencia sigue intacta y su influencia se resignifica, entre los habitantes de la ciudad, con el paso del tiempo. La cristiandad, por ejemplo, aunque parcialmente invisibilizada en la esfera pública, fue moldeando los principios de nuestra sociedad en áreas como la educación, la política, la economía y la cultura.
No obstante, es evidente que en las últimas décadas la gente se puso más selectiva a la hora de elegir en qué creer (y cómo creer) ya que existe un abanico de ofertas religiosas y de creencias nunca antes visto al que se puede acceder por diferentes medios. No nos hubiésemos imaginado años atrás que en un jardín de infantes se les pida a los niños realizar ejercicios de respiración a la manera de un hinduísta.
También son muy comunes los espacios de ayuda (o auto-ayuda) emocional que intentan dar respuestas a las nuevas demandas espirituales de la modernidad.
Como alternativa a la iglesia Católica, convertida en la religión mayoritaria para los hernandenses (con reuniones multitudinarias "de sanidad y liberación" hasta la llegada de la pandemia), surgieron con mayor incidencia pública las iglesias evangélicas y, más tarde, otras derivaciones del cristianismo, con sus contradicciones teológicas, como los mormones o los testigos de Jehová.
Y en la actualidad también existen movimientos cuyas raíces se encuentran en las antiguas religiones orientales como el budismo o el confusionismo, por nombrar solo algunas de ellas, con sus ejercicios de "relajación trascendental" y consejería personal.
Es común que éstas hoy se fusionen (se sincretizen) y así los hernandenses tengan acceso a diferentes opciones religiosas en una manera propia de la sociedad moderna: la hibridación cultural.
Pero el otro gran fenómeno religioso pasa por lo que algunos sociólogos consideran "la privatización de la fe". Hoy, en nuestra ciudad, los índices de crecimiento de las iglesias siguen siendo lentos y reducidos, si se mira el total de la población, pero esto no significa que la gente deje de rezar o de compartir información religiosa, aunque gran parte de la ciudadanía prescinda de la iglesia para hacerlo.
Según un sondeo de opinión, realizado durante el mes de diciembre de 2016, en el que se entrevistó a más de un centenar de vecinos al azar, se tomó nota de sus actitudes religiosas en comparación con las últimas estadísticas nacionales. A través de las mismas, se pudo saber que el 77 por ciento se relaciona con su fe por su propia cuenta y no mediante la ayuda de una iglesia.
Sin embargo, al igual que a nivel país, el ateísmo no habría crecido en Hernando y el 74 por ciento dijo ser escéptico a métodos como la astrología o la adivinación, con apariciones recurrentes a través de los medios de difusión en Argentina.
Según las entrevistas, el 90 por ciento cree en Dios, pero solo la mitad tiene actualmente la costumbre de rezar. En tanto, 10 de 100 vecinos dijeron asistir con relativa frecuencia a alguna iglesia, aunque el 64 por ciento casi nunca acudió a un culto o misa religiosa, y tampoco tiene planificado hacerlo.
La iglesia electrónica:
Las redes sociales se han convertido en nuevos espacios desde donde los creyentes pueden al menos extender su mensaje.
En ese sentido, la pandemia volvió a colocar a las instituciones religiosas en la esfera pública, aunque en un escenario de múltiples opciones de espiritualidades online.
Su nueva forma de incidencia social no solo está, como lo fue antes, en la misa o a través de la predicación dominical, sino en el uso de las nuevas tecnologías, aunque en Hernando muchas personas hasta el año pasado se volcaron en multitud a los encuentros de sanación que realiza la rama carismática del catolicismo.
De acuerdo a la investigación realizadas por la revista, podrían seguir siendo pocas las personas que reciben datos de parte de estos movimientos en las redes sociales. De 100 personas solo 4 obtienen algún tipo de información originada por una institución eclesiástica, aunque más del 70 por ciento dijo estar interesado en conocer más sobre Dios.
Esto contribuye a que la práctica religiosa sea cada vez más un hecho que la persona vive de manera individual, resignificando el poder de la religión en la esfera pública.
No obstante, de los encuestados, el 70 por ciento sostuvo que la Iglesia Católica sigue siendo la institución religiosa de referencia. Aunque, en lo que respecta a la enseñanza religiosa, el 92 por ciento no recuerda, al menos, un mensaje de la Biblia, a pesar de ser bautizados y que el 83 por ciento la consideren "la verdad suprema".
Ante estas contradicciones, muchos de los hernandenses (92 de 100 en las entrevistas) consideron, por alguna razón, que sus hijos deben elegir su propia religión y no seguir necesariamente con la creencia de sus padres y abuelos.
Estos nuevos modos de vivir la fe, que generan distancias entre la institución (en sus formas tradicionales) y el ciudadano, también se ve reflejado en otras actitudes que cuestionan la posición de la iglesia. Hoy el vecino se anima a hablar y a contradecir a los líderes religiosos. Paralelamente, algunas iglesia tienden a modernizar sus cultos o misas, para generar nuevos vínculos con la gente.
El poder de la religión en la esfera pública:
En cuanto a la acción social de la iglesia y su influencia política, las opiniones estuvieron divididas. Por ejemplo, en lo referente al aborto, el 41 por ciento piensa que debe permitirse en algunas circunstancias y el 12% que tiene que ser legal siempre que la mujer lo desee, en contradicción a lo que afirman, por ejemplo, las iglesias católica y evangélica. No obstante, el 48 por ciento de los entrevistados mantienen la idea de la prohibición, que es, además, la postura de las religiones del mundo.