La infantilización de la sociedad

Por Lic. Franco Roggero

Los hernandenses nos presentamos ante grandes cambios a lo largo de nuestra historia centenaria. Uno de ellos es la "infantilización social", que llega (según diferentes analistas sociales) hasta las esferas más altas de la población. Se observa una creciente preponderancia de los rasgos infantiles por sobre las actitudes maduras en una veneración a una única etapa deseada: la eterna adolescencia.

Desde hace ya algunos años, sociólogos, antropólogos y psicólogos vienen advirtiendo sobre un nuevo fenómeno: la infantilización de la sociedad. Básicamente lo que plantean es que la población envejece, pero los rasgos adolescentes permanecen en una porción significativa de los adultos. Es evidente que la juventud se ha convertido en un motivo de culto, un objeto de veneración. Y es más preocupante aun cuando los adultos se ocupan en cultivar su propia inmadurez. Hoy, como publicó en su blog el escritor español Juan Blanco, "no son los jóvenes quienes imitan la conducta de los adultos, sino a la inversa".
En un pueblo como Hernando, con un caudal significativo de adultos mayores, la experiencia, el conocimiento que proporciona la edad, no es ya virtud sino un lastre del que muchos pretenden desprenderse a toda costa.
La infantilización como forma de vida se legitima en las más altas esferas de la sociedad, como los medios y la política. Como resultado cunde una sensación de inutilidad, de profunda distorsión: quienes toman las decisiones cruciales suelen ser individuos con valores adolescentes. Esto hace que vaya desapareciendo la cultura del pensamiento, de la reflexión, del entendimiento y es sustituida por el impulso, por la búsqueda de la satisfacción instantánea.
Como también escribió Blanco en su portal: "el discurso político se simplifica, se dogmatiza, se agota en sí mismo, se limita a meras consignas, sencillas estampas. Pierde la complejidad que correspondería a un elector adulto".
Muchos olvidan que la madurez consiste básicamente en la adquisición de juicio para distinguir el bien y el mal, la formación de los propios principios y, sobre todo, la disposición a aceptar responsabilidades. Y esto es muy distinto a permitirnos cantar, bailar o divertirnos con (o como) niños, lo cual es totalmente necesario.
De lo aquí estamos hablando es que se premia a los burlones y a los que más vociferan.
Los nuevos tiempos son testigos de la creciente preponderancia de los rasgos infantiles por sobre los maduros. Y resulta preocupante la fuerte deriva de la prensa hacia el puro entretenimiento, la mera diversión y la preponderancia de urbes y glúteos por sobre la opinión razonada.
En relación a este síntoma de "la eterna adolescencia", muy presente en la cultura y el consumo local, el licenciado en psicología Gustavo Gulisano responde a algunas de nuestras preguntas:

¿Qué está pasando en la sociedad, hay una desvalorización de las etapas de la vida? (Porque lo que se ve es que muchos padres y abuelos pretenden parecerse a sus hijos. Este es un fenómeno que no habíamos visto antes en la ciudad).

A mi modo de ver hay una sobrevaloración de una etapa, en la que todos miran con nostalgia, los menores de 12 años con una idea de poder formar parte de este momento, en el modo de vestirse y en los intereses sociales. Los adultos jóvenes que ya estarían fuera, optan quedándose estancados en ella, los que llamaríamos adolescentes tardíos, o para mí mejor aún, adultos inmaduros. Y los adultos con la añoranza por ese tiempo.
Las distintas etapas de la vida tienen una importante influencia del medio social de lo que se espera de cada individuo. Allí podríamos preguntarnos, cómo estoy viviendo el momento vital en el que estoy.

Es contradictorio que un niño actúe como grande y una persona mayor actúe como niño… ¿cuáles son las causas de estos cambios o crisis de nuevas identidades compartidas?
La identidad de la persona es un constructo en el que participan variados factores: biológicos, psicológicos, sociales, culturales, espirituales, económicos, etc. Por lo que se dificulta bastante el poder hablar de una causa; hay una multicausalidad. No se puede hablar de un solo elemento que está influyendo.

¿Los padres perdieron la noción de poner límites y esperan ser amigos de sus hijos? ¿Existe una devaluación de la autoridad paternal generalizada en la sociedad actual?

El aspecto relacionado con los límites es de suma importancia y los adultos tenemos miedo al ponerlos, porque lo primero que se nos viene en mente es que le vamos a hacer daño a nuestros hijos. El límite no es un castigo; cuando tengo el deseo de "castigar" no estoy poniendo límites y no estoy educando: estoy descargando mi agresión. Cuando el límite es puesto con la idea de poder contener, ayudar, hacer crecer, crear mejores personas y también puede que nos sintamos afectados por ponerlo, estamos en un buen camino. También es necesaria la empatía para que no sea autoritarismo. Cualquier decisión que vayamos a tomar en torno al límite debe suponer de base el amor.

¿Qué significa ser adulto?
Se considera adulto a alguien que llegó a su madurez biológica, mental y psicológica. El adulto es el que está en condiciones de cuidarse, ser responsable de su vida y de la de otros.

¿Cuáles son las consecuencias para la persona al querer cumplir o acelerar etapas de la vida? Y ¿qué factores inciden en estos cambios de conducta generalizados en varios segmentos de la población (lo vemos en adultos, adultos mayores, niños, adolescentes, etc.)?

Las consecuencias de acelerar etapas pueden ser muchas, una es, querer vivir esa etapa que obviamos en otro momento de la vida. Sobrevalorar un momento por sobre otro, y no poder disfrutar del tiempo en el que estamos. Las crisis suelen marcar cambios importantes, les tememos a las crisis, porque le tememos al dolor y al sufrir, pero son importantes para poder crecer y madurar.

¿Hay un desprendimiento del reconocimiento del cuerpo natural y un vuelco hacia un nuevo ideal centrado en una idea inexistente de "eterna juventud"?

El avance de la medicina y de las técnicas que tienen que ver con la salud en general, son constantes incentivadoras para querer obtener la eterna juventud. Le tememos a la vejez, nos asusta, pero es inevitable el paso del tiempo, nuestra existencia es con otros y con nosotros, en cada etapa que nos toque vivir.

¿Esta conducta atenta contra la familia y torna a la sociedad más individualista o hedonista?

Claramente atenta contra la familia y nos hace más individualistas, porque no terminamos de desarrollar todo nuestro potencial al quedarnos estancados o aferrados a cierto momento de la vida. Es como hacer una torta, en la que ponemos todos los ingredientes en un molde pero sin mezclarlos y lo llevamos al horno, el resultado final dista mucho del esperado y del potencial que había.

¿De qué adolece esta sociedad en la que vivimos?

Adolecer significa: doler o carecer. Estamos influidos por las necesidades materiales y es hacia ellas dónde dirigimos esfuerzos y energias. Este, quizás sea el aspecto consciente, pero hay otras carencias que no son conscientes, como lo espiritual por ejemplo.

¿Cómo poder evitar, con algunas acciones concretas, esa "eterna adolescencia"?

Vivir el hoy con lo que toca. Me permito compartir una cita del libro del Eclesiastés 3: 1-8, que me parece ilumina esta idea: "Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: Un tiempo para nacer y un tiempo para morir; un tiempo para plantar y un tiempo para cosechar".