Pulgarcitos

Por Lic. Franco Roggero

Según la policía, entre un 60 y 70 por ciento de los robos domiciliarios en la ciudad son realizados por menores de 17 años:

Aterrador es saber de que en los últimos años los responsables de los ingresos a los domicilios de familias locales son menores de 17 años.
No hace muchos meses la ciudad fue noticia en una amplia región por el intento de robo en una vivienda de tres niños de apenas 8, 9 y 10 años, en la intercesión de las calles 9 de Julio e Intendente Bossio, lo que nos lleva a reflexionar principalmente sobre los factores sociológicos que entran en juego ante acciones similares que provienen de aquellos prematuros individuos crecidos en un contexto de hostilidad y de desvalorización de la dignidad humana.
Les llamo "pulgarcitos", pequeñitos sin infancia, ni pelos en los pies, que, según las estadísticas, son la principal causa de delitos contra la propiedad privada en Hernando.
La realidad es escalofriante e involucra mucho más que una acción policial o medidas de seguridad domiciliarias bien empleadas. Nos encontramos ante una amenaza cuya solución requiere de varios actores sociales, principalmente la familia (hoy con graves problemas porque muchos padres representan un ejemplo negativo para sus hijos).

Por lo general ingresan por las partes traseras de las casas. Evidentemente ya perdieron el miedo a robar y su falta de madurez no les permite dimensionar la gravedad de los hechos que están transformando la vida de toda una comunidad obligada a poner extrema atención al cuidado de sus pertenencias.
Los pulgarcitos juegan a ser grandes delincuentes. Son formados en el delito y sus cuerpos pequeñitos, veloces y escurridizos contribuyen a la concreción de robos cuando no hay propietarios en casa.
Según datos policiales, se estima que entre el 60 y el 70 por ciento de los robos en Hernando involucra a menores de 17 años, quienes incrementan la actividad delictual en los meses de calor, cuando más personas dejan sus casas por varios días para vacacionar.
Por lo general prueban si hay alguna puerta abierta o llaman por teléfono a la casa con anterioridad, ingresan por el patio, rompen o destraban una ventana si es necesario y se adueñan de la vivienda con total naturalidad.
La mayoría de los hechos quedan impunes y la forma más eficaz para combatir la inseguridad que ofrece la ciudad es la alarma domiciliaria, aunque actualmente, de acuerdo a datos policiales, aún habría una mayoría de casas sin estos sistemas de seguridad, lo cual incrementa la posibilidad de sustracciones domiciliarias.