La entonación cordobesa, un remoto eco aborigen

Por Lic. Franco Roggero

La semana del 27 al 30 de marzo de 2019 quedará en la historia de Córdoba, cuya capital es sede del "Congreso Internacional de la Lengua Española", desde hace muchos meses se viene hablando y trabajando en torno a este singular evento, cuyo objetivo es reflexionar sobre el idioma español, en el que se discute sobre la situación, problemas y retos de la lengua.
En ese marco, historiadores y lingüistas de nuestra provincia ofrecieron algunos aportes en torno nuestra popular tonada cordobesa, la cual despierta simpatía y risas entre habitantes de otras zonas del país y del mundo. Según el lingüista Antonio Catinelli, la singular entonación cordobesa representa un remoto eco del sustrato aborigen, especialmente de la lengua sanavirona, la cual logró a lo largo de su existencia una mayor cohesión, a diferencia de la lengua comechingona, que registra dos grandes dialectos: el henia y el camiare.
El alargamiento de las sílabas protónicas (albaañil, en vez de albañil; capiital, en vez de capital; coleectivo, en lugar de colectivo) sería una herencia del habla sanavirona que perduró a la imposición de la lengua española. "Es que, como lo demuestra la experiencia, es más fácil cambiar de lengua que de entonación", afirmó Catinelli en diálogo con la prensa cordobesa.
"Si se nos pregunta a qué lengua autóctona corresponde concretamente la tonada o cantito cordobés, nos inclinaríamos a responder que el hecho de que predomine en la capital de la provincia y en los departamentos centrales sugeriría la presunción de que está vinculada con la lengua de los sanavirones, quienes habrían sido empujados hacia el sur por sucesivas invasiones", comentó.

No obstante, el léxico popular de Córdoba está formado por tres grandes sustratos o capas: el léxico indígena con vocablos de origen quechua, guaraní y mapuche; el sustrato de origen europeo, especialmente italianizante, y la lengua castellana.
Es para destacar la importancia de las lenguas nativas, habladas también por comechingones, quienes también habitaron nuestra región, de quienes (al igual que los sanavirones) solo perviven algunas palabras, incluso, dan nombre a lugares de todo el territorio provincial.