¿Hacia dónde vamos?

Por Lic. Franco Roggero

Como sociedad nos produce desconcierto y nos coloca en una posición de alerta al ser testigos del incremento en los niveles de corrupción en contextos muy cercanos. En los últimos años escuchamos denuncias que no dejan de sorprendernos: violaciones a menores, pedofilia, casos de cutting, estafas millonarias, malversación de fondos públicos, violencia de género, delitos deliberados contra la salud pública, por citar solo algunos ejemplos recientes. Algo nos está ocurriendo. La violencia entre las personas crece y es difícil encontrar las causas que hacen que el lugar que habitamos provoque consternación y se torne más y más inseguro.
La perversión, la codicia, la envidia, los conflictos entre familiares y vecinos parecen explicar que el devenir de la maldad está en continuo aumento. Pero, ¿hacia qué dirección vamos como sociedad? ¿Qué nos puede ocurrir si esto continúa y se expande? ¿Cuál es nuestra respuesta ante el crecimiento de la maldad?
Las inusuales acusaciones penales que se produjeron en el 2020 son evidencias de que nuestro contexto está cambiando. Los valores se están diluyendo y la maldad crece a pasos desmedidos. El hernandense vive una especie de cinismo generalizado y el motor esencial de nuestra sociedad parecen ser el poder y el dinero.

Tal es el grado de crueldad implícita que nuestros hijos aprenden que hay que seducir, hacer trampas y mentir para tener éxito y conseguir lo que quieren. Quizás esta sea la punta de un largo ovillo, el hilo conductor de un mundo que cambia.