Cuánto esfuerzo necesita un hombre

Por Redacción hdo.com.ar

Vivimos un cambio de época. Entre algunos vecinos se vislumbra un resurgir de la cultura del esfuerzo. La pandemia y la necesidad de crear fuentes de trabajo generan nuevos modelos de subsistencia. Diego tiene Síndrome de Apert y representa un ícono que oscila entre dos mundos: el de los idealistas que sueñan con tener mucho con muy poco esfuerzo y los que se contentan con el solo hecho de trabajar, ayudar, y devolverle a la sociedad aquello que mejor saben hacer.


En una oportunidad le consultaron al fundador de Dubái sobre el futuro de su país. Y él dijo: "mi abuelo andaba en camello, al igual que mi padre. Pero yo manejo un Mercedes Benz. Y ahora mi hijo usa una Land Rover, la que usará mi nieto cuando crezca. Pero mi biznieto volverá a andar en camello".
Lo que intentaba explicar con esto es que cuando atravesamos tiempos difíciles nos convertimos en hombres y mujeres fuertes, mientras que los tiempos fáciles suelen forjar a personas débiles, y éstas son nuevamente generadoras de tiempos complejos.
Es indudable que las crisis abren otras oportunidades. Y, al fin y al cabo, traen consigo la "cultura del esfuerzo". Sin embargo, hay quienes, como se suele decir, "tienen todo servido", y no logran hacer nada para cambiar esa realidad.
Llegaron a la conclusión que "sin trabajar se vive mejor". Mientras tanto, hay otros que luchan desde muy abajo, con grandes dificultades para conseguir algo que les alcance para lo básico. Y éstos, en cierta manera, son más bien afortunados porque no solo son capaces de generar un beneficio propio, sino uno colectivo, ya que contribuyen con acciones que nos inspiran a salir de la comodidad y hacer algo útil para otros.
Diego es uno de los protagonistas de esta época, donde muchos debieron generar estrategias que se adapten a un tiempo nuevo (el de la pospandemia). Su vida nos ayuda a derribar algunos mitos sobre la discapacidad, con la creación de su propio emprendimiento, que requiere de una bicicleta y un cajón de madera. Hoy ofrece un particular servicio de delivery y cadetería en varias casas de comida.
"Quiero cuidar mi futuro, tener un buen servicio y demostrarle a la gente que soy capaz de todo. Cuando llego a mi casa, después de trabajar, me siento feliz porque estoy haciendo algo que nunca pensé que podía hacer. Me da mucha satisfacción, me siento orgulloso", comentó.
El síndrome de Apert no es un impedimento para él. Conoce la ciudad a la perfección. Cada calle, con sus nombres, ya que desde niño la recorre con su bicicleta.
"Hay gente mayor que no puede salir de su casa y personas enfermas que necesitan ayuda. Y a mí me gusta hacer las cosas rápido. No pierdo tiempo, para hacer mejor mi trabajo", destacó el joven de 22 años que simboliza un tiempo nuevo, en el que debemos esforzarnos y tener sueños para crecer, ya que la fuerza de voluntad y la constancia son valores que se enseñan, se aprenden, pero también se entrenan.
Sobreproteger a nuestros hijos: uno de los

grandes errores de nuestra época.

En ese sentido, debemos aprender a cuidarnos de no sobreproteger a nuestros hijos.

Esto es un error común de esta generación, cuando no les enseñamos a que construyan sus propias estrategias para enfrentar las adversidades con confianza en sí mismos.
Si no aprendemos esto, estamos promoviendo personas dependientes, débiles e inconformistas, que nunca valoran lo que tienen y lo que cuesta progresar.
A esto debemos añadir que "se enseña con el ejemplo". Si no ven nuestro esfuerzo difícilmente quieran hacer lo mismo. Por eso son tan importantes las labores de Diego, sus emprendimientos. Es que, como enseña el dicho, "a la suerte hay que ayudarla".
El abogado y político nacionalista Mahatma Gandhi lo resumió en una frase: "nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado". Es decir: "un esfuerzo total es, por sí mismo, una victoria completa", tal como lo explicó un escritor y pensador evangélico, semanas atrás, en el canal Vorterix de Youtube, a lo que añadió: "el juego de la vida no funciona como un juego de mesa. En la vida es uno el que decide". Y, cuando una persona no toma una actitud similar a la de Diego, siempre va a encontrar excusas para postergar sus obligaciones.
Muchos coinciden en que se estuvo perdiendo, con el paso del tiempo, la "cultura del esfuerzo". Y tantísimos otros entienden que no es saludable "vivir de dádivas" o usar el dinero ajeno para salir ganando. Definitivamente no puede el hombre vivir "falsos sueños", que tan rápido como vienen se evaporan. Y esto va dirigido a los que quieren ser ricos y, cuando lo logran, ya no les sirve de mucho.
El milenario libro de la Biblia, traducido a más de dos mil idiomas, asegura que "el corazón del hombre nunca se sacia", siempre quiere algo más: su minuto de gloria. Pero el éxito, en realidad, es un camino que no se transita con un simple click. Siempre es una conquista difícil, llena de obstáculos.
Diego simboliza también el rostro de otros hernandenses que luchan desde abajo, como lo hicieron (en una amplia mayoría) nuestros abuelos, quienes nos demostraron que, con esfuerzo, todo funciona.