Pasaron al menos cuatro generaciones hasta que, con el paso de los años, la empresa fue creciendo, llegando a más ciudades con su trabajo. Si bien se trata de una PyME familiar, con tan solo siete empleados, "Servino Diesel" es representante de dos marcas líderes internacionalmente y desde hace algunos meses comenzaron a exportar su trabajo a São Paulo (Brasil).
Más que una empresa, es una historia de vida que involucra a, por lo menos, cuatro generaciones ligadas a la mecánica.
Juan Bautista Servino fue el abuelo de Raúl y bisabuelo de Fermín, actuales dueños del taller. En la década del ´30 recibió el título de "Ingeniero de Fuerza Motriz", que obtuvo por correspondencia desde una escuela de Los Ángeles (California). Anecdóticamente, la familia aún conserva algunas de sus carpetas de estudio, con aquellas primeras enseñanzas escritas en inglés.
El padre de Raúl, Sebastián, llegó a Hernando en 1955 después de dejar la localidad de Alejandro Roca. Su primer trabajo fue en el taller "Verra y Bersalino" y el segundo en la antigua casa "Bertona y Cía.". Recién iniciada la década del ´60, con el comienzo de "la era del diesel", Sebastián logró inaugurar su propio taller dedicado a reparar bombas inyectoras, trabajo que se extendió a lo largo del tiempo, hasta nuestros días, con la particularidad de que hoy muchas fueron reemplazadas por los novedosos sistemas de gestión electrónica.
En 1971, hace cincuenta años, nació "Servino Diesel". Raúl tenía apenas doce años. De muy joven comenzó a interesarse, como casi todos sus ancestros, por la evolución de los motores diesel, por lo que realizó varios cursos de capacitación cuando la empresa iniciaba su apertura regional y no había muchos talleres de ese tipo en nuestra zona.
En 1985, y sin perder su impronta familiar, la empresa logró convertirse en "servicio oficial de Bosch", una firma mundial líder en el abastecimiento de sistemas de inyección del combustible. Con ello logró un nuevo equipamiento y una mayor formación del personal, alcanzando incluso más presencia en el interior provincial.
Fermín se incorporó a la empresa en el 2012 y fue clave para el crecimiento empresarial. El único hijo varón de Raúl es la cuarta generación de la familia Servino. Él le agregó la innovación propia de nuestra época. Obtuvo el título de "Técnico Superior en Motores" en la empresa Renault, cursó la carrera de Ingeniería Mecánica, y participó de numerosos cursos, dos de ellos en Inglaterra y España.
Años después, "Servino Diesel" logró ser representante de "Delphi", otra multinacional, con sede en Inglaterra, que abarca el sector industrial y de transporte.
Raúl le explicó a la revista que evidentemente "hay un gen familiar ligado a la mecánica", pero esto no es único de su empresa, también ocurre con otras de su tipo en el país. Durante la entrevista recordó el ejemplo de su abuelo, quien se capacitó internacionalmente por correo. Por su parte, Fermín considera que es difícil de explicar que una empresa familiar, después de tantos años siga creciendo y logre que otro país se interese en su trabajo, ya que todo lo que hacen en Hernando es una labor manual. "A veces requiere privarse de viajes y que inviertas mucho tiempo para competir en el mercado, donde hay empresas con más de veinticinco empleados", añadió Raúl a la conversación.
A pesar de ello, un porcentaje del taller se encuentra trabajando para empresas como "Iveco" y "John Deere", grandes referentes mundiales que necesitan reparar sus bombas inyectoras en localidades como la nuestra, lo cual abre nuevas oportunidades, por ejemplo, para exportar sus trabajos a São Paulo, sin abandonar la demanda local y regional.
"El hecho de vender nuestro trabajo a Brasil es una resultante de muchos años y de cumplir con muchos requisitos. Nada fue de un día para el otro. Fue muy difícil lograr las exigencias de la empresa brasilera", aclaró Raúl, quien reconoce nunca haber imaginado llegar a otro país con su trabajo.
Es que la empresa de Hernando ofrece una mano de obra calificada que no abunda en el país y es también la escuela de un grupo de jóvenes mecánicos.
A pesar de ello, todo se logra con un esfuerzo permanente, en donde el espíritu familiar, las buenas relaciones, y la cultura del trabajo heredada de generación a generación tuvo y tiene un rol central.