En diálogo con la revista, la suicidóloga Liliana Augusto analizó el problema del suicidio y los intentos de suicido, teniendo en cuenta que representan un flagelo en aumento del que nuestra población no está exenta, que tienen mayormente a hombres como víctimas fatales.
Es necesario aclarar que hace dos años el suicidio fue declarado por la Organización Mundial de Salud (OMS) como "pandemia, teniendo en cuenta que, en el mundo, muere una persona cada 40 segundos por esta causa.
En los últimos años contamos con estadísticas ya que hasta el 2015 los suicidios se registraban como "muertes dudosas". Esto representa un avance, teniendo en cuenta que el suicidio es totalmente prevenible. Para la experta en vulnerabilidades psicosociales éste tiene que dejar de ser un tema tabú en cada ciudad y debe comenzarse a hablar más para encontrar abordajes tempranos acorde a la problemática de cada persona que piensa en quitarse la vida.
Actualmente el suicidio y los intentos de suicidio en nuestra ciudad están afectando a personas jóvenes y adolescentes. Ésta es una tendencia a nivel nacional.
Un dato a tener en cuenta es que "si esta persona está transitando la etapa escolar, por causa del suicidio quedan trescientas personas afectadas", produciendo un efecto negativo en otros adolescentes que ven a este hecho como un ejemplo a seguir. En el caso de los adultos que se quitan la vida dejan entre 30 y 40 personas afectadas. en ese sentido, Augusto dijo que es necesario tratar a las víctimas indirectas del acto suicida. Es decir, a estos grupos que necesitan salir adelante después del dolor y el vacío que deja la persona y las preguntas sin responder. "Los familiares acomodan la situación para no sufrir tanto, con respuestas que tratan de darse para calmar el sufrimiento", explicó.
En cuanto a las causas que motivan a una persona a quitarse la vida la catedrática aclaró que no existe una causa única y es ambivalente, es decir: es la solución permanente a un problema pasajero. "En caso de encontrarse con una persona que amenaza con suicidarse hay que tener en cuenta que el deseo de morir es ambivalente y, a menudo, transitorio. La persona que presta ayuda debe esforzarse para apoyar el deseo de vivir y ofrecerle esperanza y solución. Alguna señal de alerta puede ser que la persona no quiera participar de actividades que por lo general disfruta, el regalo de sus pertenencias más preciadas, o no habla sobre nada positivo", comentó.
"Siento que ya viví demasiado", "estaría mejor si vos no tuvieses que ocuparte de mí", "ya no quiero vivir más", "me siento muy angustiado" o "quisiera poder dormirme y no despertarme" son algunas de las frases que encienden una luz de alerta. Por otro lado, existen siete fases del proceso suicida: la primera es la acumulación de problemas cotidianos sin resolver (pueden ser cosas tontas como la gotera de una canilla). La segunda es la acumulación de conflictos con uno mismo o con terceros (familiares, vecinos, parejas, etc.). La tercera etapa es la de crisis, que da lugar a una cuarta fase que son los pensamientos negativos, en donde parece no haber nada bueno, ni encontrarle un sentido a la vida. La quinta etapa se vincula con la idea suicida en donde se pregunta: dónde, cuándo y cómo va a cometer el hecho. Por lo general la persona investiga cómo quitarse la vida de una manera que no le produzca tanto sufrimiento. En una etapa posterior (la sexta) es cuando se comete el hecho, más allá de que se produzca la muerte o no. Y la fase siete es cuando se concrete el suicidio.
Para Augusto hay que escuchar atentamente cuando una persona expresa su deseo de dejar de vivir, teniendo en cuenta que la mayoría de las personas comunican a otros sus intenciones. La profesional de la salud insistió en que el suicidio es prevenible y no es hereditario, aunque éste pueda ser un factor de riesgo.
"Hay que tener en cuenta cuando la persona habla, saber escucharlo es vital, no interrumpirlo, ni minimizar lo que le pasa poniendo como ejemplo situaciones que vivimos nosotros y que resolvimos sin quitarnos la vida. Tampoco es conveniente decirle: `pensá en tus hijos o en tus padres´, porque en ese momento es tan grande la angustia que solo necesitan hablar y ser escuchados", dijo la facultativa., quien puso el ejemplo de un adolescente que quería quitarse la vida porque le fue mal en la escuela y alguien minimiza su problema preguntando: "¿cómo te querés matar porque te fue mal en la escuela
?","Esto es un error, ya que para la persona es importante lo que le está pasando y lo que está diciendo", concluyó.