"Nuevos ricos", la tendencia de viajar más con menos

Por Redacción hdo.com.ar

Cientos de hernandenses se suman a la nueva tendencia de dedicar más recursos en viajes como una de sus principales formas de inversión. Este fenómeno representa un cambio de época en donde muchos eligen las experiencias transformadoras por sobre la acumulación de bienes materiales y priorizan un mejor uso del tiempo libre.
Es una nueva tendencia que ha ganado fuerza en los últimos años. Un grupo diverso de vecinos está adoptando un enfoque peculiar hacia el uso de sus ingresos y el disfrute de la vida. Podríamos definirlos como “nuevos ricos”, personas que eligen invertir parte de su dinero en experiencias de viajes en lugar de acumular bienes materiales. Este fenómeno abarca desde jóvenes solteros, parejas de adultos, y hombres y mujeres con más de 70 años, todos unidos por una filosofía común: la vida es corta, y vale la pena gastarla lo mejor que se pueda.
Para muchos hernandenses, la imagen tradicional de la riqueza se asocia con casas nuevas, piletas, autos, y diversos elementos de confort, símbolos que ostentan progreso. Sin embargo, los "nuevos ricos" han cambiado esta realidad, optando por explorar el mundo en lugar de acumular posesiones duraderas. Algunos eligen la libertad de una casa rodante, convirtiendo las rutas en su hogar temporal, mientras otros prefieren la comodidad de un automóvil o su camioneta. Por su parte, hay quienes se aventuran en viajes largos en transporte público y, en el mejor de los casos, en avión.
Este movimiento hacia una vida centrada en capitalizar las experiencias transformadoras tiene raíces profundas en una percepción cambiante de la riqueza.
Se trata de un movimiento creciente que reconoce que la verdadera reserva no siempre está vinculada a la acumulación de propiedades, sino a la creación de recuerdos y vivencias significativas. La premisa es simple: en lugar de ahorrar para un futuro incierto, invierten en el presente seguro, valorando lo inmediato.
Este es el caso de Pablo y Silvina, dos hernandenses que pasaron la barrera de los 50 años. Ellos son amantes de las bicicletas, pero descubrieron que todo tiene más sentido si lo hacen en familia y fuera de los límites de la ciudad.
Desde hace algunos años comenzaron a viajar varias veces al año con el mismo objetivo. Sus salidas son bastantes frecuentes, cada dos o a lo sumo tres meses. "La idea es cargar las bicis atrás del auto. Y vamos eligiendo distintos lugares. Nos gusta andar por lugares que no conocemos. No se trata solo de una cuestión de ejercicio físico, a todos nos gusta la bici, pero nos gusta ir disfrutando de la ruta y los paisajes".
A veces en Mendoza, otras en San Luis, en algunas rutas del Norte Argentino o en la Patagonia. Los lugares van cambiando. Su familia antes realizaba uno o dos viajes largos, de 15 o 20 días, durante el año. Ahora pueden ser 3 o 4 días, pero se repiten con más frecuencia. "Es cuestión de organizarnos y hacer lo que nos gusta. Nos dimos cuenta que podemos hacerlo si nos sabemos organizar con el tema de nuestros trabajos. Para abaratar costos sabemos salir en carpa y acampamos en algún lugar que nos guste", comentó Andrés, quien ya conoce gran parte de Argentina, al menos las mejores rutas para pedalear en grupo y sin apuros.
Hay cientos de vecinos como ellos, que comenzaron a invertir tiempo y dinero en equipamiento para viajes. Claro, cada uno a su modo.
Facundo (43) es otro caso local. Junto a su pareja decidieron planificar un corte en sus rutinas cotidianas y dejar la ciudad cada 40 o 60 días con el objetivo de alojarse en algún destino que les otorgue una mayor conexión con lo natural.
"Por lo general realizamos viajes cortos, a algún destino serrano, pero cuando podemos hacemos algunos kilómetros más y salimos de la provincia. Nos gusta ir cambiando de lugares, pero siempre buscamos tranquilidad sobre todas las cosas. Comenzamos a hacer esto hace unos dos años aproximadamente. Lo veníamos haciendo, pero con menos frecuencia. Hoy los dos podemos trabajar a distancia así que siempre salimos con nuestras computadoras portátiles. No estamos muchos días fuera de casa, pero tratamos de no cortar con esta costumbre porque nos enfoca y notamos que la relación con nuevos paisajes tiene un efecto positivo, en todo sentido. Incluso el uso del tiempo se torna más productivo porque buscamos desconectarnos de las redes y de no mirar tanto el teléfono. Por eso, muchas veces intencionalmente buscamos lugares con poca o nada de señal de internet", comentó.
En su caso, se mueven en auto, colectivo o avión. Dependiendo las distancias llevan más o menos equipaje. Pero sus estadías no superan, por lo general, los siete días.
Hay un boom de personas mayores de 60 años, especialmente mujeres solas (o parejas con mayores ingresos), que vuelan con amigas a destinos más lejanos, preferentemente a la Patagonia, o fuera del país. En estos casos, los viajes suelen ser más largos y sus efectos muy beneficiosos.
Las parejas jóvenes, en particular, encuentran en esta filosofía una forma de fortalecer su vínculo mientras descubren nuevas culturas y destinos inimaginados. Los adultos mayores que eligen esta forma de vida, por su parte, rompen con las convenciones establecidas durante muchos años, desafiando la idea de que la jubilación debe ir acompañada de tareas domésticas permanentes, estáticas y repetitivas.

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Este enfoque, aunque desafiante para la percepción convencional de la idea de "riqueza", viene demostrando, a lo largo de los últimos años y más aún después de la pandemia, ser transformador para quienes lo adoptan como propio. Estos "nuevos ricos" no solo experimentan la diversidad cultural, sino que también enfrentan la realidad de la finitud de la vida, recordando que cada aventura es una oportunidad única.
En un mundo donde el consumismo y la acumulación a menudo se consideran indicadores de éxito, cada vez más hernandenses proclaman una nueva medida de prosperidad.
Se trata de una moda. Hace varios años atrás no había tantos vuelos. Y la posibilidad de conocer otro país, aunque hoy sigue siendo exclusiva y excluyente para muchos vecinos, es una experiencia más común. El costo de los pasajes en avión y el transporte terrestre suele emparejarse y existen más opciones de vuelos desde Córdoba y Buenos Aires.
Lo cierto es que más personas están diciendo "chau" a la típica historia de tener la casa más nueva, el autito último modelo y electrodomésticos que podrían hacer café por sí mismos. No, en lugar de eso, están diciendo "hola" a vivir como auténticos descubridores de nuevos placeres, invirtiendo gran parte de sus sueldos en viajes y convirtiendo sus viejos rodados en verdaderas casas sobre ruedas.

"Una casa en cualquier lugar".

Lucas es otro hernandense que junto a su esposa y su pequeña hija viajan, principalmente, los fines de semana. Lo hacen en un motor home: "lo tengo como hobby, compré una Sprinter, que era furgón, y lo armé completamente, desde la instalación eléctrica, el sanitario, la forramos, la aislamos, y le pusimos ventanas. Todo lo hicimos en familia, en nuestros tiempos libres, por aproximadamente ocho meses. Hoy nos gusta la comodidad de estar en cualquier lado con tu casa, vayamos a la orilla de un río o a una zona céntrica de cualquier ciudad. Entonces creo que esa experiencia es impagable, así es la vida en motor home", destacó.
En Hernando hay cada vez más rodados equipados para estos fines. Lucas reconoce que la principal ventaja es "estar un día en un lado y el otro día en otro. Además, el hecho de no tener que buscar donde alquilar te permite poner en marcha el motor home y salir. No importa la cantidad de días. Podes salir por uno, dos o tres días, y te vas acomodando según tus necesidades. Es una forma de evitar los costos de alquiler y lo complejo que se vuelve a veces buscar un lugar para alojarse. Entonces, si antes salíamos una o dos veces al año de vacaciones, ahora, podemos organizarnos para salir una vez al mes, aunque sea a veinte kilómetros de distancia".
En cuanto a los beneficios el hernandense de 40 años señaló que "lo importante es compartir más momentos juntos en familia, aunque no hago viajes largos, como hay gente que los hace y llevan una vida más nómade, o como hay quienes llegan hasta Alaska. Sé que cualquiera que quiera lo puede hacer, ya que no hay impedimento para quienes viajan en motor home, alguno con un poco más de comodidades, otro con menos, pero es algo que no tiene límites".
Reflexionando sobre esta tendencia que tiene la gente de viajar más, Lucas destacó que "uno al salir de su casa, al dejar la rutina, comparte más tiempo de calidad con la familia, aunque en un motor home se tienen que tener ciertos códigos de convivencia, porque es un lugar chico. Hay que mantener el orden, la limpieza, y les tiene que gustar a todos". Para él, tanto la pandemia como las redes sociales incentivaron a que más personas viajen y que lo hagan en cualquier medio de transporte. "Es un fenómeno social que está en auge y en aumento, aunque no cualquiera se anima a salir más, pero hay mucha gente que está dispuesta a hacerlo", concluyó.
Este no es solo un asunto local, se trata de una ola global, aunque existe desde hace mucho una corriente viajera que plantea un principio para vivir: "¿para qué tener una casa más nueva si el mundo es tu hogar?".
Hay muchos que se están volviendo nómades modernos, explorando, aprendiendo y acumulando historias en lugar de objetos. Porque, sinceramente, hay quienes llegan a la conclusión de que no es necesario el televisor del futuro cuando podés tener la puesta de sol más épica de tu historia. Parece que para todos ellos el verdadero lujo está en coleccionar momentos y lugares que les dejan con la boca abierta.