Brisbane, la tercera ciudad más grande de Australia, es un tesoro oculto que merece ser descubierto y el hogar de Julio Torres, un hernandense que emigró allí hace 50 años. Está ubicada en el sureste de Queensland a orillas del río, una ciudad que combina perfectamente el encanto cosmopolita con el relajado estilo de vida australiano.
Es conocida por su clima subtropical, lo que significa que se disfruta de inviernos suaves y veranos cálidos, por lo que hay muchas actividades al aire libre, como paseos por los jardines botánicos de la ciudad, picnics o explorando las numerosas playas cercanas, siempre hay algo emocionante por descubrir bajo el sol.
Julio vivió 17 años en Sydney. Él es ya una persona mayor cuya principal pasión fue la vida religiosa. En una entrevista con la revista nos cuenta que Brisbane es una ciudad muy hermosa, muy turística, especialmente en la Costa de Oro. Se lo llama así por sus hermosas playas que se extienden por unos 2 mil kilómetros, "también tiene todo un mar de corales, a lo largo de esa costa".
El hernandense radicado en Australia destacó que "los habitantes de aquí son personas muy amigables. Queensland es visitado por más de un millón de turistas cada año".
Julio vive en un área muy tranquila, "así como mi querido Hernando", la ciudad que ama y extraña.
Una de las cosas que más destacan a Brisbane es su diversidad cultural. Es un crisol de culturas, con una vibrante escena gastronómica que refleja la riqueza de sus habitantes. Desde auténticos restaurantes asiáticos en Fortitude Valley hasta acogedores cafés en West End, la oferta culinaria es simplemente espectacular. Además, la ciudad alberga festivales y eventos culturales durante todo el año, celebrando la diversidad y el espíritu comunitario.
Con su esposa decidieron dejar Sydney, porque les resultaba una ciudad muy grande. "Buscábamos un lugar más apacible y lo encontramos. Yo he sido criado en Hernando, en medio de mucha tranquilidad", comentó Julio que destaca como principal ventaja de vivir allí a la baja tasa de desempleo que es de un poco más del 2 por ciento, por lo cual es muy fácil para un extranjero llegar y conseguir trabajo rápidamente.
Brisbane se distingue por una amplia variedad de bares, pubs y clubes, hay algo para todos los gustos y estilos. La ciudad está rodeada de belleza natural, desde montañas a playas. "Australia en general tiene mucha vida natural, mucha vegetación y animales salvajes tales como, caballos, vacas, camellos, y millones de canguros en todo lugar. Es un país muy grande, tres veces y medio más grande que Argentina, con menos de la mitad de habitantes. Es una isla muy extensa, por lo tanto, está rodeada de mar. El 90 por ciento de su territorio son playas y su población solo ocupa un 15 por ciento de todo el territorio. El otro 85 por ciento es desierto con gran cantidad de minerales. Por suerte, me encanta manejar, así que, junto a otra familia cordobesa, recorrimos toda la costa de Sydney hasta Brisbane, que son más de mil kilómetros. Y junto a Elba, mi esposa, hemos conocido mucho el norte de Queensland, que es uno de los lugares más bonitos. Tuve la oportunidad de recorrer muchas islas del Pacífico, en parte por mi servicio como miembro de la Iglesia Evangélica. Estas son muy bonitas y otras no tanto. Por ejemplo, las Islas de Fiyi son una hermosura de la naturaleza, como también las Salomon o la Marshall. Con mi esposa estuvimos en la Nauru que es muy diferente a las otras por las altas temperaturas que rondan siempre los 40 y 42 grados, tanto de día como de noche. Allí no hay casi vegetación, ni vida animal. Llueve solo cada dos o tres años y muy poco, pero su gente es maravillosa. Otra isla que me gustó mucho y está cerca de Australia es la isla de Las Palmas, con la particularidad de que en esta viven solo aborígenes nativos de la región, y desde allí comienza el mar de corales", explicó Julio, quien define a este país donde vive hace tantos años como uno de los mejores del mundo, tanto a nivel económico como en su biodiversidad, donde se hablan muchas lenguas del mundo, aunque también advierte que se trabaja duro para mantener una familia y que si se tiene hijos, por lo general, se los deja en guarderías, porque tanto el hombre como la mujer trabajan por igual.
A la distancia Julio conserva bellos recuerdos de su infancia en Hernando. "He soñado con un Hernando con mucha industria y donde los jóvenes tuvieran la oportunidad de quedarse a trabajar, que no tuviesen la obligación de dejar su lugar para radicarse en otra nación, un pueblo transformado en el mejor del país. Limpio, con calles pavimentadas y todos los servicios. Y eso se puede lograr si el pueblo unido busca a Dios de todo corazón".