El accidente menos esperado

Por Redacción hdo.com.ar

En la ciudad se tejen historias que entrelazan a sus habitantes con los hilos del destino. Entre ellas, esta especialmente se destaca por la tragedia y la valentía.
Ángel y su familia, recién llegados desde la lejana Italia a finales del Siglo XIX, pisaron por primera vez la tierra americana en costas brasileras. Allí vivieron durante su primera etapa. Alquilaron una pequeña y humilde residencia teniendo en cuenta que desde el viejo continente llegaron casi sin nada.
En Brasil, lograron juntar dinero para nueve pasajes a Argentina. Los de él, de su esposa, y de sus siete hijos. Después de un largo periplo que los llevó primero a tierras cariocas, finalmente estaban a punto de ir un poco más allá, hasta el fin del mundo. Pero el destino, a veces cruel e inescrutable, tenía otros planes.

En el último tramo del viaje en tren, Ángel se asomó por la ventanilla para vislumbrar el camino que les quedaba por recorrer. Sin embargo, un túnel oscuro se interpuso en su camino. En un instante fatídico, su cabeza chocó contra una de las columnas de cemento, perdiendo sorpresivamente su vida en un abrir y cerrar de ojos.
La tragedia se apoderó de la familia, dejándolos desamparados en tierras extrañas. Pero, en medio del dolor, su esposa y sus hijos, con el peso de la pérdida sobre sus hombros, decidieron seguir adelante con el viaje que habían planificado.
Con el coraje como su única brújula, la familia de Ángel llegó a Hernando. Entre lágrimas y recuerdos, encontraron un nuevo hogar en este pueblo lejano. Poco a poco, con esfuerzo y dedicación, construyeron un futuro para ellos mismos, manteniendo viva la memoria de aquel que partió de forma inesperada.