Cultural Care Au Pair es una organización que facilita programas de intercambio cultural entre jóvenes de todo el mundo y familias estadounidenses. Carla Deheza vivió siempre en Hernando, pero, como tantos otros con ansias de progreso personal, decidió cambiar el rumbo. Estuvo un año radicada en Seattle y hoy se encuentra en Los Ángeles.
Cada año, hasta sesenta jóvenes de la ciudad tramitan su pasaporte con la idea de irse. Algunas veces lo logran y otras dejan todo en suspenso hasta que aparezca una oportunidad firme. Entre ellos, Carla Deheza, de 26 años, decidió aventurarse en un intercambio cultural único: el programa Au Pair en Estados Unidos.
Este plan ofrece a los jóvenes la oportunidad de vivir con una familia anfitriona, cuidando de sus hijos a cambio de alojamiento, comida y una remuneración semanal. Esta experiencia les permite mejorar sus habilidades lingüísticas, obtener una visión directa de la vida estadounidense y crecer tanto profesional como personalmente.
Carla, que se fue de Hernando siendo traductora y futura profesora de inglés, ha pasado casi un año en Seattle, Washington, donde tuvo su primera experiencia laboral internacional. Durante una conversación con la revista, compartió las complejidades y recompensas de adaptarse a una vida completamente nueva. "Adaptarme a una nueva familia y su cultura fue difícil. Desde los horarios de las comidas hasta las festividades como Halloween, todo fue una experiencia nueva y enriquecedora", explicó.
El choque cultural fue significativo para Carla. Según ella, "aquí las festividades como Navidad y Año Nuevo son muy diferentes a las de Argentina. En lugar de celebrar hasta la medianoche, aquí todos se van a dormir temprano y celebran al día siguiente. Halloween es otra festividad que no se celebra en Argentina, y aquí se le pone mucho énfasis. Es algo que me encantó".
Además, adaptarse al clima de Seattle, conocido por su lluvia y temperaturas frías, fue un gran desafío. Carla detalló: "lo que me sorprendió muchísimo es que las personas hacen actividad física al aire libre durante el invierno, bajo la lluvia y con temperaturas bajo cero. Es muy deprimente no ver el sol desde noviembre hasta junio, y a las 4 p.m. ya es de noche".
Motivaciones para Emigrar.
La decisión de unirse al programa Au Pair nació de una mezcla de insatisfacción con su rutina diaria en Argentina y el deseo de buscar mejores oportunidades. Carla comentó: "La idea surgió porque estaba cansada de tener siempre la misma rutina de trabajo y no ver avances y cambios significativos en mi vida".
Muchos jóvenes de Hernando comparten la misma inquietud. La economía y la inseguridad laboral son factores decisivos para considerar emigrar. "La economía, la inseguridad y otras cuestiones van decayendo. Muchos jóvenes buscan progresar y tener algo en que sostenerse, y eso en Argentina no sucede. Uno trabaja para vivir el día a día", expresó Carla.
Su vida en Seattle resultó ser una mezcla de trabajo, estudio y exploración. "Yo viví con la familia con la que trabajé, y todos los días de lunes a viernes estoy trabajando. Los fines de semana descanso y los uso para ver a mis amigos, viajar o compartir tiempo con la familia haciendo otras cosas fuera de la casa", señaló.
Este equilibrio entre trabajo y tiempo personal ha sido crucial para su adaptación y crecimiento. "La vida acá se siente más segura, y más que nada, más libre económicamente", agregó. Este sentido de seguridad y libertad económica es una de las razones por las que tantos jóvenes buscan oportunidades en el extranjero.
Impacto del Programa Au Pair
El programa Au Pair ha tenido un impacto profundo en la vida de Carla, tanto profesional como personalmente. "Como mencioné anteriormente, soy traductora y futura docente de inglés, y este intercambio me permitió mejorar mi inglés y aprender millones de cosas nuevas. Creo que esta experiencia me va a abrir muchas puertas al momento de decidir si volver a Argentina o no", reflexionó.
Vivir lejos de su zona de confort la ha hecho crecer significativamente: "Una persona que está lejos de su zona de confort crece muchísimo. Puedo decir que soy una persona mucho más independiente y capaz de resolver todo lo que se me presente, porque vivir en un país que no es el nuestro y sumarle que es otro idioma, no es fácil".
La vida con la familia anfitriona
La relación de Carla con su familia anfitriona ha sido una parte crucial de su experiencia en Estados Unidos. "Por suerte me sentí como en casa con una familia que me abrió las puertas con mucho amor. Momentos especiales son muchos. Creo que el verdadero intercambio cultural lo veo todos los días porque les enseñé español a los nenes que cuidé y es hermoso que estando con ellos yo pude hablar en español y que me entiendan", afirmó en otro fragmento de la entrevista.
Además, Carla ha compartido parte de su cultura con su primera familia anfitriona. "Para nosotros los argentinos es súper importante que nos aprueben el dulce de leche, nuestras comidas. Mi familia anfitriona ama el fernet y los alfajores. Ahí está el intercambio cultural bien hecho", comentó con una sonrisa.
Planes para el Futuro
Carla tiene grandes planes para su futuro: "el programa con el que estoy me permite hacer dos años de Au Pair, y puedo hacer un año en un estado y decidir si quiero quedarme un año más acá o en otro lugar. Yo decidí que quiero hacer mi segundo año en California y en estos días me estoy mudando a Los Ángeles", compartió.
Y, aunque volver a Argentina no es su opción preferida, Carla está abierta a todas las posibilidades: "Tenía muchas ganas de sacar visa de estudiante y seguir con alguna maestría o posgrado".
A Los Ángeles lo conoció en un paseo con amigos y asegura haberse quedado enamorada de la ciudad, porque "es grande, tiene playa, vive allí una comunidad grande de latinos que te hace sentir como en casa, y un clima espectacular todo el año. Me encantó la familia allí porque la mamá de los nenes que voy a cuidar es argentina".
Desde playas como Santa Mónica y Venice hasta montañas y senderos como los de Griffith Park, la ciudad ofrece una impresionante variedad de paisajes naturales. De verdad es impresionante ver cómo se mezcla el verde de la naturaleza con la innovación de sus calles, casas y edificios.
Comparar el costo de vida entre Estados Unidos y Argentina ha sido revelador para ella. "No puedo decir que el costo de vida es similar o inferior al de Argentina porque es subjetivo a cada familia. Acá se genera dinero en dólares y se gasta en dólares, en Argentina se gana en pesos y se gasta en dólares. Depende mucho también de la ocupación de los integrantes de la familia; en mi caso, mi familia anfitriona puede vivir bien y cómoda con el sueldo de una sola persona".
Otra gran diferencia con Argentina es que la pobreza se vive de manera diferente. No existe una clase media como conocemos acá. Los pobres son las personas que eligieron ingresar al mundo de las drogas y se les brinda ayuda. Por lo general, estas comunidades viven recluidas en barrios cerrados y no se pueden integrar al mundo laboral por sus adicciones.
"No es tan bajo el índice de pobreza como se cree. Se calcula que un 18 por ciento de la población en Los Ángeles son gente sin hogar, como se les llama. Quizás no se los visualice tanto porque el mismo consumo los lleva a encerrarse en estos barrios. La gente les teme a estas personas, pero mayormente porque el uso de armas es legal y eventualmente se producen crímenes callejeros", añadió Carla.
A los jóvenes de Hernando que están considerando seguir sus pasos, Carla les deja un mensaje claro: "aprovechen cada oportunidad para viajar y aprender fuera de su entorno habitual. El mundo tiene mucho que ofrecer y siempre hay personas dispuestas a ayudar y enseñar. Principalmente si decidieran hacer el programa de Au Pair, hay limitaciones en la edad y tienen que hacerlo de jóvenes. Ya sea Estados Unidos u otro país, recomiendo hacerlo. Uno no vuelve a su casa siendo la misma persona, se crece muchísimo y se abren muchas oportunidades. Van a conocer muchas personas que se van a convertir en su familia estando afuera porque solo es más difícil", concluyó.