El 18 de septiembre de 2024, "Pizzería Heraldo" cumplió 30 años, marcando un hito en la historia gastronómica de la ciudad. No es solo una pizzería, sino un ícono local que desde sus humildes comienzos supo ganarse el corazón y el paladar de generaciones. Lo que comenzó como un pequeño negocio familiar evolucionó hasta convertirse en un referente indiscutible, no solo por ser la primera en utilizar mozzarella en sus pizzas, sino también por ser pionera en ofrecer un servicio de delivery en moto, una innovación que cambió la forma en que los vecinos disfrutaron de este clásico de las noches, ahora con opciones los mediodías.
Un comienzo inesperado.
Su historia es un testimonio de cómo las adversidades pueden ser las catalizadoras de grandes emprendimientos. Allá por 1994, su fundador, Heraldo Scaglione, junto a su esposa, atendían un bar que habían montado en su propia casa. Allí solían ir dos jóvenes provenientes de una localidad cercana que decían "ahogar sus penas con algún trago". Al saber sobre el mal momento económico que atravesaba la pareja, ellos propusieron compartir su conocimiento en la elaboración de pizzas con una fórmula propia que hasta entonces no se utilizaba en la localidad, pero que ellos conocían por haber trabajado en una empresa especializada en este alimento tan popular en nuestro país.
Con la economía del hogar en crisis y el bar no funcionando como esperaban, la idea de vender pizzas pareció un salvavidas. Sin embargo, no contaban con experiencia en el rubro ni con los recursos necesarios. Fue entonces cuando recibieron la ayuda de la madre del dueño. Y, con gran esfuerzo, compraron un horno y los primeros ingredientes. Al principio, las pizzas se hacían con masa comprada a los jóvenes amigos, pero rápidamente aprendieron a hacerlas por sí mismos, perfeccionando una receta que sería la clave de su éxito.
Innovación desde el principio.
Desde su apertura, la pizzería marcó una diferencia. Al ser la primera en utilizar mozzarella, se ganó rápidamente la atención de los habitantes de Hernando. Este producto era entonces un ingrediente novedoso, y aunque algunos clientes preguntaban por qué la incluían, la mayoría se dejaba seducir por el sabor único que ofrecía. "La gente venía y nos preguntaba por qué tenía que ir mozzarella, algunos no sabían, pero después se acostumbraron y la empezaron a pedir siempre", recuerda el dueño.
El negocio creció con el boca a boca, y pronto se hizo evidente que había una demanda insatisfecha: el servicio de delivery. En 1998, "Heraldo" se convirtió en la primera en ofrecer esta novedad, utilizando una moto especialmente equipada. Este fue un movimiento audaz y visionario, ya que en esa época no era común que las pizzerías ofrecieran este servicio en la zona. La innovación no solo atrajo más clientes, sino que también facilitó la expansión del negocio.
Tres décadas de fidelidad a una receta.
Lo que distingue a Pizzería Heraldo, más allá de ser un lugar tradicional, es su fidelidad a una receta que ha permanecido inalterada durante 30 años. "La pizza de Heraldo tiene una particularidad; es sabrosa gracias a la calidad de los ingredientes que usamos. Siempre hemos apuntado a lo mejor que se puede, desde la salsa hasta el fiambre", explica el dueño. La calidad ha sido una constante, y esto ha permitido que la pizzería mantenga su clientela a lo largo de los años, con familias que la eligen generación tras generación.
Además de las pizzas, el menú se ha ampliado para incluir sándwiches de miga y lomitos, también fabricados por ellos. Sin embargo, la pizza sigue siendo el "caballito de batalla", como lo llama su creador. "Es como una marca. La gente ya está acostumbrada a eso y siempre vuelve por más", dice con orgullo en el marco del aniversario.
Superando las adversidades.
A lo largo de estas tres décadas, su empresa no ha estado exenta de desafíos. A finales de los años noventa, el dueño enfrentó una enfermedad que lo alejó del negocio por varios meses, lo que afectó considerablemente las visitas. Sin embargo, con tenacidad y el apoyo de su familia, logró recuperarse y volver a levantar el negocio.
La pandemia del COVID19 también golpeó duramente a la pizzería, como a muchos otros negocios. "Fue una época muy difícil, no nos dejaron trabajar, y eso casi nos obliga a cerrar", recuerda. Pero nuevamente, la resiliencia y el amor por su oficio lo llevaron a reinventarse y a mantener las puertas abiertas, adaptándose a las nuevas circunstancias.
Una historia de amor y dedicación.
Para el dueño este negocio es más que una forma de ganarse la vida; es una pasión. "Lo amo, es mi vida. No sé si es porque no sé hacer otra cosa o porque realmente lo disfruto", confiesa. A lo largo de los años, incluso intentaron cambiar de rubro, pero la demanda por sus pizzas siempre fue mayor, y el intento fracasó.
Al cumplir 30 años, Heraldo celebra la conexión profunda que ha creado con su comunidad y con muchos clientes que mantiene a lo largo del tiempo. Algunos de ellos fueron fundamentales para su progreso, ya que le iban comentando sobre el nivel de sus productos y de esa manera lo ayudaban a sostener la calidad.
Hoy, la comunidad puede disfrutar de una pizza que cuenta con una particularidad singular: ha sabido mantenerse fiel a su esencia, ofreciendo el mismo sabor que conquistó paladares desde hace tres décadas.