Emprendedora local "revive los sabores de nuestros abuelos"

Por Redacción hdo.com.ar

Montserrat Giraudo Baromei, una joven emprendedora de Hernando nos recuerda que a veces las historias grandes y épicas dan lugar a las relaciones pequeñas, íntimas y con raíces profundas.
En tiempos donde cambios y crisis parecen entrelazarse sin cesar, ella eligió uno de esos caminos que invitan a valorar lo propio, lo auténtico, lo que lleva el sello de la tradición.
En diciembre de 2023, dejó atrás las aulas donde ejercía como maestra de educación primaria, una profesión que, como dice, "vigorizó su corazón". Su vocación docente parecía estar marcada en su historia familiar, pero sintió la necesidad de dar un salto hacia algo que sentía pendiente, algo que, de alguna manera, la llamaba desde adentro. "Siempre me intrigó la idea de emprender, de tener un espacio propio. Los Giraudo siempre hemos tenido una conexión con el campo y sus productos. Así que pensé: ¿por qué no dedicarme a algo que esté vinculado a nuestras raíces rurales, a lo que aprendimos a amar desde chicos?", explica en una entrevista con la revista.
Fue entonces cuando, uniendo su formación como Bachiller en Ciencias Naturales y el legado de su familia, decidió abrir "Lácteos San José". Este nombre, dice, "no fue necesario pensarlo mucho", ya que su cumpleaños coincide con el día de San José, patrono de la ciudad. Desde ese momento, en su local se respira un ambiente cargado de tradición y sabor, un espacio donde los habitantes pueden reencontrarse con los sabores de la infancia y los recuerdos de sus abuelos.
Una tienda de sabores y nostalgia.
No es solo un lugar donde se venden productos lácteos; es una tienda donde los sabores nos llevan de vuelta a las comidas caseras y a los momentos en familia. Entre los productos que ofrece, Montserrat destaca los quesos de diferentes texturas y sabores (pastas blandas, semiduras y duras), crema, leche y una variedad de yogures, embutidos y dulces que remiten a las recetas de antaño. También incluye preparaciones como sándwiches de queso tybo, salame y manteca, y clásicas picadas que nos recuerdan a aquellas mesas de campo en las que cada bocado era un viaje al pasado.

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"Quería que mi emprendimiento se diferenciara, que fuera un lugar donde uno no solo encontrase buenos productos, sino también recuerdos", explica Montserrat. En "Lácteos San José", las marcas seleccionadas no son las convencionales. Ella prioriza opciones novedosas como "Tío Pujio" y apoya a productores familiares. "Traer esos embutidos artesanales, como el queso de cerdo o la bondiola, me permite ofrecer un producto de alta calidad que, al mismo tiempo, rescata la esencia de nuestra región y nuestras tradiciones", comenta con orgullo.
Para ella, la calidad es innegociable: "La elección de los productos no es algo que tome a la ligera; es crucial que todo lo que ofrezca tenga las mejores características organolépticas, como el olor, el color, la textura y el sabor". Y, poner en marcha "Lácteos San José", ubicado en 12 de Octubre 178, fue más que una decisión comercial; ha sido un viaje personal y profesional. Describe el proceso de emprender como un "vértigo desafiante", una mezcla de emociones que la mantienen al borde, entre el miedo y la emoción. "Emprender implica vértigo, el vértigo de estar al borde de lo desafiante… balancearse, tambalearse, atemorizarse e inevitablemente emocionarse cuando uno ve todo lo logrado", reflexiona. Su meta ha sido no solo abrir un local gastronómico, sino crear una experiencia, una sensación de pertenencia a través de sabores y olores que transportan al visitante a un tiempo en que la comida era algo mucho más familiar y genuino.
La joven empresaria sabe que los proyectos exitosos no se construyen sin sacrificio. "Es fundamental saber proyectarse hacia lo nuevo, pero también aprender a criticar y reflexionar sobre lo que hacemos", comenta Monserrat, resaltando la importancia de la autocrítica en el camino del emprendimiento. Reconoce que el éxito viene de la capacidad de adaptarse, de saber escuchar al cliente y de estar dispuesto a aprender y mejorar constantemente.
En ciudades como Hernando, con una marcada impronta rural, estos emprendimientos encuentran un terreno fértil para crecer, ya que despiertan en la comunidad la nostalgia por lo que es propio y auténtico.
Su mensaje para aquellos que sueñan con iniciar un proyecto es claro: "Tengan la convicción de que jamás abandonar es la solución, los momentos oportunos siempre regresan".