La vigencia del libro: "leer es un acto de rebeldía"

Por Redacción hdo.com.ar

En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados y la inteligencia artificial redefine el modo en que interactuamos, el libro impreso persiste como un baluarte de autenticidad y creatividad, pero también como una herramienta de poder y como una forma de protección en materia de salud mental y bienestar emocional.
La elección del papel sobre las pantallas digitales es un fenómeno que, lejos de disminuir, parece tener un arraigo profundo en un grupo muy amplio de personas en la ciudad, quienes buscan experiencias genuinas y enriquecedoras. Para explorar este fenómeno, entrevistamos a Nicolás Demaria, escritor y fundador, junto a su esposa Daniela Cabanillas, de Q Ediciones. Él nos ofrece su perspectiva sobre el lugar que ocupa el libro impreso en la vida moderna.
Cuando se le pregunta sobre la permanencia del libro físico en un entorno cada vez más digital, él responde con total convicción: "el contacto con las hojas, la posibilidad de llevarlo a cualquier lado sin necesidad de depender de dispositivos electrónicos, crea una conexión única entre el lector y el autor". Para él, como para un gran número de personas, el libro impreso ofrece una mística irremplazable. "Muchos autores con los que trabajamos prefieren el libro físico porque representa una prueba tangible de su esfuerzo y creatividad", añade. Esta materialidad es clave para comprender la popularidad continua de la comunicación humana, mientras vemos que la inteligencia artificial está modificando muchas prácticas locales. La presencia del libro en nuestras manos no solo evoca un viaje sensorial (el tacto, el olor de las páginas) sino que también reafirma el trabajo y la dedicación del autor.
Esta vigencia siempre renovada del libro también revela una necesidad de "desenchufarse" de las rutinas digitales. Demaria destaca que leer en papel es un acto de resistencia contra un mundo hiperconectado y rápido: "El libro físico promueve la creatividad y la fantasía, invita al lector a transportarse a otros mundos y desconectarse de lo inmediato". Esta desconexión, en última instancia, permite una lectura más pausada y profunda, algo que el entorno digital no siempre puede ofrecer.
La autenticidad y la necesidad de crear desde el esfuerzo propio es otro de los aspectos que Demaria y Cabanillas defienden con fervor. "Nuestra editorial tiene como eslogan: Tu oportunidad de ser auténtico, y esto es algo que en la era de la inteligencia artificial cobra aún más relevancia", explica. La tecnología generativa, a pesar de sus avances, no puede sustituir la subjetividad y las emociones humanas. "Es una herramienta creada a base de unos y ceros. No tiene empatía, no tiene sentimientos", comenta, sin dejar de pensar en que siempre vamos a necesitar de la comunicación humana para vivir.
La falta de autenticidad es algo que preocupa a muchos creadores y consumidores de literatura. La escritura, tal como la concibe Demaria, es un acto íntimo, una manifestación única de la identidad del autor en su relación con el lector. "La autenticidad se plasma en la obra, en un estilo personal y en una voz inconfundible, algo que una máquina no puede lograr por sí misma".
La editorial que fundaron esta pareja de editores locales aboga por esta autenticidad, brindando un espacio donde cada autor pueda expresarse sin filtros, manteniendo su individualidad intacta. Este proceso, al final, conecta de manera única a los lectores con los autores, ofreciendo una experiencia genuina que va más allá del simple acto de leer.

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Uno de los aspectos más poderosos de la lectura en papel es su capacidad para nutrir la salud mental y emocional. En este sentido, Demaria subraya la importancia de la biblioterapia, o el uso de los libros para mejorar el bienestar emocional. "La lectura estimula la creatividad y la corteza cerebral, fomentando la actividad en ambos hemisferios. Leer no solo ayuda a imaginar, sino que activa el cuerpo entero". La narrativa, especialmente en géneros como el suspenso o la novela romántica, desencadena respuestas emocionales que pueden beneficiar al lector. "Cuando lees un thriller, sientes la tensión, y en el desenlace sientes alivio", explica. Estas reacciones son una especie de "gimnasia" para el cerebro y el cuerpo, que promueven el bienestar mental y emocional.
Además de esto, la lectura en papel mejora la capacidad de expresión, el vocabulario y la comprensión verbal. La riqueza lingüística y la profundización en ideas complejas que el libro impreso nos permite no se replican fácilmente en otros formatos.
Más allá de los beneficios que genera en las personas, el libro impreso también actúa como una herramienta contracultural en la sociedad actual. En un entorno dominado por los medios digitales, el papel se erige como un símbolo de resistencia contra la homogeneización y la dominación que imponen las plataformas tecnológicas. Según Demaria, "leer un libro impreso es un acto de rebeldía. Es optar por algo que exige atención, tiempo y reflexión, en vez de la satisfacción inmediata que brindan las pantallas".
La lectura en papel invita al lector a ser protagonista de su proceso de interpretación, a construir significados personales y únicos. Esto, para Demaria, es un acto de autonomía intelectual que contrasta con la pasividad que muchas veces promueve el contenido digital.
El compromiso con la lectura en papel no solo incumbe a los adultos, sino que es especialmente crucial para las generaciones jóvenes. "No puedo esperar que mi hijo lea si me ve todo el día con el celular", comenta Demaria. Este punto remite a la necesidad de los adultos de predicar con el ejemplo. La lectura, según él, debería ser una actividad compartida, algo que inspire a los jóvenes a explorar el mundo literario. En un ambiente donde prevalece la tecnología, los niños requieren modelos que les enseñen a valorar el tiempo dedicado a un libro, que les muestren el poder de la imaginación y de la construcción de significados propios.