En un mundo donde la producción en masa domina el mercado de la indumentaria, la confección a medida y la recuperación de prendas han resurgido con fuerza. Betclash, el emprendimiento de costura y confección liderado por Betiana, es un claro ejemplo de cómo un oficio tradicional sigue vigente, adaptándose a las necesidades actuales. Desde vestidos para niñas hasta uniformes escolares y ropa de trabajo, Betclash se ha convertido en un referente en Hernando, ofreciendo soluciones personalizadas y únicas.
"Siempre me gustó el hilo y la aguja. De chica solía buscar prendas que ya no se usaban y cosía a mano mini carteritas o cortaba medias para hacer ropa de muñecas. Ahora veo que mi hija Shaira hace lo mismo, y me recuerda a esa pasión con la que empecé."
El nombre Betclash no fue elegido al azar. Es una fusión de los nombres de sus hijas: Camila, Lucila, Ana y Shaira, pero también representa un sueño más profundo.
"Este emprendimiento nació, en primer lugar, por mis hijas. Siempre quise tener algo más que nos vincule, más allá de la relación madre e hijas."
Esa conexión se refleja en cada prenda en su taller. Las más solicitadas son vestidos, transformaciones de indumentarias y uniformes escolares completos: guardapolvos, chaquetas, chombas, buzos y pantalones. Pero más allá de la costura, Betclash tiene un diferencial: la creatividad en la confección y el amor por cada detalle.
"Para mí, todos somos creativos en algo, solo que tenemos que descubrir nuestra creatividad. Lucila, mi segunda hija, hace crochet y amigurumis bellísimos. Creo que cuando uno pone el corazón en lo que hace, se nota en el resultado."
El mercado de la moda está en constante cambio, y Betiana ha notado una tendencia creciente hacia la reutilización y transformación de la ropa usada.
"La gente se interesa más en recuperar prendas, ya sea por talles, desgaste o fallas. Pero también buscan novedades: cómo transformar una prenda para darle una segunda vida."
Este fenómeno responde a una mayor conciencia ambiental y a la búsqueda de exclusividad. La ropa hecha a medida permite un ajuste perfecto y un estilo único, algo que las prendas industriales no siempre pueden ofrecer.
Emprender en el mundo de la confección no ha sido fácil. Betiana recuerda sus primeros desafíos con emoción y orgullo.
"Mi mayor desafío al comenzar fue hacer una falda campana con un top corte princesa. Hoy lo miro y noto los cambios que le haría con la experiencia que tengo ahora."
El tiempo y la demanda también han sido retos importantes:
"Correr contra reloj por la cantidad de prendas que me piden, gestionar estampas, grabados, enviar a bordar y luego confeccionar. Todo con una gran expectativa. Pero cuando ves el resultado final, te enorgulleces de vos misma."
Su amor por la costura va más allá de su propio trabajo: "Me encanta ver mis prendas en las personas, pero también soy muy observadora de otras. Analizo sus tramas, costuras y la genialidad de quienes trabajan con telas. Es un oficio lleno de detalles y creatividad".
El crecimiento de Betclash no se detiene. Con una visión clara, Betiana busca seguir expandiendo su negocio, incorporando herramientas de trabajo que le permitan llegar a más personas.
"La idea es seguir creciendo, quizás tener una tienda con nuestra marca y sumar otras propuestas. Quiero que el emprendimiento siga expandiéndose."
Betclash es la prueba de que los oficios tradicionales siguen más vigentes que nunca, siempre que se adapten a las necesidades actuales y mantengan la esencia de su arte. Con dedicación, creatividad y un fuerte lazo familiar, Betiana ha logrado construir un negocio que viste a la comunidad y deja huella en cada costura.