Mientras dos nuevas torres en altura comienzan a tomar forma en Hernando, desde la empresa constructora Ayval destacan que el mayor aporte de estos proyectos no está solo en el resultado final, sino en todo lo que movilizan durante el proceso de construcción. Mano de obra, proveedores, comercios y servicios locales se ven dinamizados por el avance de las obras, que prometen cambiar el perfil urbano de la ciudad en los próximos dos años.
Las dos torres (Altos de Liniers y Altos de 9 de Julio) están en plena ejecución y ya generan un impacto visible en el desarrollo económico local. Así lo explica Sebastián Aybar, CEO de Ayval, en diálogo con la revista: "Cada obra genera, entre mano de obra directa e indirecta, más de cien puestos de trabajo, además de todo el material que mueve con los proveedores. Y además de eso, genera un efecto multiplicador porque esta mano de obra gasta en Hernando, lo cual es importante en cuanto al consumo local. Es un aporte importante. Es como que estamos generando con las dos torres más de 200 puestos de trabajo en forma directa e indirecta, lo cual es importante".
El dato es significativo para una ciudad como Hernando, con menos de 20 mil habitantes y con un mercado laboral que, como en gran parte del interior del país, se ve limitado en cuanto a oportunidades. En ese contexto, una obra de esta magnitud no solo ofrece empleo durante varios años, sino que sostiene una cadena de valor que involucra a trabajadores independientes, corralones, inmobiliarias, transportistas, proveedores de materiales para la construcción y hasta a bares y almacenes del barrio.
El CEO también se refirió a otro aspecto no menor: la inversión que generan estas obras desde su etapa inicial. "Del valor que se está pagando en pozo a producto terminado, hay una diferencia de entre 30 y 35 por ciento como base de rentabilidad en dólares, lo cual también lo convierte en una excelente inversión", remarcó.
Pero el impacto no termina allí. Aybar destaca el fenómeno urbano que se genera alrededor de este tipo de emprendimientos: "En Oncativo, donde se construyeron torres similares, ves la vida que hay en torno a las torres, el surgimiento de nuevos locales comerciales y bares que le dan una nueva vida nocturna que antes no tenía. Con ello se crean también cocheras alrededor, porque empiezan a aparecer muchas demandas de servicios, como supermercados, verdulerías, fruterías, haciendo principalmente que la cuadra se potencie comercialmente, lo cual es buenísimo para todo el sector".
Las torres recién se empiezan a vislumbrar, aunque los edificios todavía no estén terminados. Altos de 9 de Julio, según detalla Aybar, ya completó gran parte de la fundación, estructura y mampostería, y actualmente se trabaja en los revoques. "Es una obra que demandará tres años y estamos transitando el primero, con lo cual tenemos todavía dos años más de plazo", afirmó.
En paralelo, Altos de Liniers es la que se encuentra más avanzada. "Ya tiene los revoques. Se está trabajando con lo que son las instalaciones y las carpetas. También se están haciendo trabajos exteriores ya con las mochetas. En esta obra calculamos, como mínimo, un año más de tareas previas a la inauguración", añadió.
Desde Ayval destacan además el nivel de calidad con el que se están ejecutando las obras. "Es muy buena calidad de mano de obra, mucha prolijidad, mucho detalle. Eso se puede observar desde afuera. Trabajamos con materiales de primera calidad. Eso también es muy importante saberlo: los mejores ladrillos, el mejor cemento, que se conjuga con una mano de obra prolija. Obviamente el resultado va a estar a la vista", afirmó Aybar, quien también invitó a los inversores a visitar las obras.
Más allá del atractivo arquitectónico y la oferta de más de 50 unidades habitacionales, sumadas a los locales comerciales y cocheras que tendrán las torres una vez terminadas, hay un valor simbólico y estructural que estos proyectos traen consigo. "Uno de los indicadores oficiales de progreso de la ciudad en el país es ver cuántos edificios tiene. No sé si esto mucha gente lo sabe, pero es la manera de medir el desarrollo de los pueblos. Es decir, una localidad con edificios en altura es un lugar con mucho crecimiento y esto tiene un efecto multiplicador en varios aspectos", subrayó Aybar.
También hay un cambio en la demanda habitacional que explica el surgimiento de este tipo de desarrollos. En Hernando, como en otras ciudades del país, muchas personas buscan hoy departamentos más pequeños por cuestiones de practicidad, costos y seguridad.