La Residencia, ante un nuevo paradigma en el cuidado del adulto mayor

Por Redacción hdo.com.ar

En Hernando, al igual que en otras ciudades del interior, se está viviendo una profunda transformación en la manera de concebir y brindar el cuidado a nuestros adultos mayores. Lo que antes se conocía como hogar de ancianos o geriátrico ha dado paso a lo que el PAMI llama RLE (Residencias de Larga Estadía), un espacio que refleja un cambio radical en el modelo de atención hacia las personas mayores. Este innovador enfoque no solo proporciona un lugar para vivir, sino que crea un entorno centrado en la dignidad, la autonomía y el cuidado integral del adulto mayor.
La Residencia para Adultos Mayores de la Fundación Hernando viene redefiniendo el concepto tradicional de los hogares para mayores, marcando un hito en la forma en que los entendemos y atendemos. Allí, cada día es una oportunidad para vivir con dignidad, sentir que la vida sigue teniendo valor y ser respetados en esta etapa. Al mismo tiempo, nos invita a reflexionar sobre la importancia de valorar la vejez y ofrecer el mismo respeto y cuidado que deseamos recibir en el futuro.
No se trata solo de un centro en el que los mayores re- ciben atención, sino de un lugar que honra su dignidad y humanidad, reconociendo lo preciado de la edad. En esta etapa, a menudo marcada por el desgaste físico y mental, el enfoque va más allá de una simple asistencia básica. La Residencia es un lugar en el que los residentes pueden seguir viviendo sus vidas con respeto y apoyo, y donde se reconoce que la vejez no es un declive, sino una época valiosa que merece ser vivida de forma libre y participativa. Los adultos mayores siguen siendo parte activa de la comunidad y participando en eventos culturales, sociales y familiares, siempre en un entorno de cuidado cercano y respetuoso. Ejemplos de esto son el "Taller de familia, naturaleza y movimiento", con la participación del residente y el círculo familiar, la visita de Edgardo Osso en la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la presentación de malambo y folklore presentado por jóvenes de la localidad, y la presencia de la Murga Solidaria.
Su atención no se limita solo a lo sanitario, también se ofrece de manera interdisciplinaria, abordando las necesidades emocionales, sociales y psicológicas de cada residente. Este enfoque integral se centra en la autonomía del individuo, dándole control sobre su vida y respetando sus decisiones y deseos. Así, cada residente puede continuar siendo quien es en un ambiente que apoya su independencia. Los cuidados se adaptan a las necesidades particulares de cada persona, reconociendo que cada historia de vida es única.
El licenciado Gustavo Gulisano, director institucional de La Residencia, subrayó algunos de los objetivos clave que buscan garantizar los derechos humanos de los adultos mayores, asegurando un entorno donde se respete su dignidad. Comentó que cada persona recibe atención personalizada, desde quienes necesitan apoyo en las actividades diarias hasta aquellos con enfermedades crónicas que requieren cuidados más intensivos con personal propio y, en algunos casos, con profesionales externos. Este proceder permite que los mayores continúen desarrollando sus proyectos vitales según sus valores y referencias. Además, para Gulisano, este modelo de atención promueve una relación cercana con las familias de los residentes, involucrándolas activamente en el proceso de cuidado y en las decisiones que se toman. Se fomenta la creación de redes de apoyo tanto dentro del centro como con la comunidad, para que los residentes mantengan sus vínculos afectivos y sigan participando en la vida social y cultural de la localidad. La Residencia también apoya a las familias, ofreciéndoles orientación y respaldo en todo momento.
El lugar ya dispone de una gama de servicios adapta- dos a las necesidades cambiantes, especialmente para aquellos que atraviesan distintas enfermedades o deterioros propios de la edad, siempre con participación del propio staff o con la sugerencia a la familia de algún especialista idóneo para brindar atención terapéutica, rehabilitadora y/o paliativa, asegurando que el bienestar y la posibilidad de una mejor calidad de vida del residente se procure en todo momento.

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Este enfoque integral también incluye la capacitación continua de su personal. El equipo profesional está integrado por un médico, un psicólogo, enfermeros, una
nutricionista, una trabajadora social, una psicopedagoga, kinesiólogos y asistentes gerontológicos. La Residencia se asegura de que su equipo esté siempre a la vanguardia en cuanto a conocimientos y habilidades para proporcionar la mejor atención posible. Esta formación constante permite que todo el equipo no solo ofrezca atención médica, sino también que gestione los aspectos emocionales y sociales que afectan la calidad de vida de los adultos mayores.
Gulisano explicó que el edificio fue y aún está siendo adaptado para crear un entorno accesible y cómodo, con instalaciones mejoradas para garantizar la seguridad y el bienestar de las personas. En pos de esta funcionalidad se iniciarán próximamente mantenimientos en distintas áreas. Se han diseñado espacios que fomentan la interacción social, el descanso y la recreación, buscando que el lugar sea más que una simple casa: que se convierta en un sitio donde los residentes se sientan seguros, cuidados y valorados.
Este cambio de paradigma también implica una integración con la comunidad y la vida social de Hernando. En ese sentido, La Residencia promueve la participación de quienes pueden seguir siendo parte activa de la sociedad. Por esta razón es que se facilita que los residentes mantengan el contacto con amigos, familiares y la comunidad en general.