Una vida en movimiento, sostenida a través del tiempo

Por Redacción hdo.com.ar

En los últimos años, basta con recorrer algunas cuadras de la ciudad para advertir un fenómeno silencioso pero constante: cada vez más personas entran y salen del estudio de pilates de Gisela Benso, hablando de respiración, postura, alivio del dolor o, simplemente, de sentirse mejor. No se trata de una moda pasajera ni de una disciplina reservada a un grupo etario específico. El pilates se ha instalado como una de las prácticas corporales más elegidas de la actualidad (y no por casualidad). En una época marcada por el sedentarismo, el estrés crónico y las exigencias físicas y mentales de la vida cotidiana, propone algo tan simple como profundo: una vida en movimiento, sostenida a lo largo del tiempo para conseguir resultados que se notan con el paso de los años.
En diálogo con Gisela, representante de Pilates Life, aclaró que "el pilates es fascinante porque no tiene una edad reglamentaria. Puede practicarlo una mujer de 80 años, un adolescente de 15 o una persona sedentaria de 35. La clase se adapta a cada alumno y a sus necesidades".
El método fue creado por Joseph Pilates, nacido en Alemania en 1880. Apasionado por el ejercicio, la anatomía y el movimiento, desarrolló una gran destreza en distintas disciplinas deportivas. En 1912 se trasladó a Inglaterra, donde practicó boxeo hasta llegar al profesionalismo. Sin embargo, fue durante su detención en la Primera Guerra Mundial cuando comenzó a gestarse la esencia del método. Mientras trabajaba como enfermero, ideó un sistema de muelles acoplados a las camas para que los pacientes pudieran ejercitarse aun estando acostados. Esa primera idea dio origen al Reformer, uno de los aparatos centrales del pilates, que con el tiempo se perfeccionó y se expandió por el mundo.
Lejos de tratarse de una práctica de alta exigencia física o de impacto, el pilates se caracteriza por trabajar el cuerpo de manera global, consciente y controlada. En una clase de apenas 50 minutos semanales, se activan todos los grupos musculares, con especial énfasis en el centro del cuerpo. "En pilates se trabaja el centro corporal o power house. Todo movimiento comienza desde ahí, acompañado por la respiración", señaló la profesora local. Esa combinación hace que el cuerpo y la mente trabajen de manera integrada, algo especialmente valorado en tiempos en los que el estrés se ha convertido en un problema de salud pública.

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Los beneficios son múltiples y abarcan tanto lo físico como lo postural y lo emocional. El pilates ayuda a aliviar dolores corporales, estabilizar y tonificar los músculos, mejorar problemas de columna, prevenir lesiones y aumentar la fortaleza lumboabdominal. También mejora la movilidad periférica, el equilibrio y la coordinación, al tiempo que incrementa la conciencia corporal. "Muchas personas llegan derivadas por médicos o psicólogos, con cervicalgias crónicas, lumbalgias o hernias de disco. Pasados los 30 años, casi todos tenemos alguna hernia. No es grave, pero cuando se inflama, duele. En el pilates, como no se trabaja con intensidad ni impacto, se puede fortalecer la zona afectada y aliviar el dolor", explicó.
En ciudades como la nuestra, donde una parte importante de la población pasa largas horas sentada frente a una computadora o realiza trabajos físicos exigentes, estas dolencias se vuelven cada vez más frecuentes. El pilates aparece entonces como una respuesta posible, accesible y sostenida en el tiempo. A diferencia de otras actividades que se abandonan a los pocos meses por cansancio o aburrimiento, esta disciplina propone una práctica que puede acompañar a la persona durante toda su vida. "No pensamos en el resultado a largo plazo. Pilates es una inversión para el futuro, para llegar a grande con mucha más movilidad y flexibilidad", subrayó.