La Fundación Hernando atrae a adultos mayores de toda la región

Por hdo.com.ar

Durante muchos años, las residencias para adultos mayores fueron asociadas principalmente al cuidado y la asistencia. Sin embargo, en Hernando algo parece estar cambiando. La Fundación Hernando ya no recibe solamente vecinos de la ciudad: cada vez más familias de localidades cercanas eligen trasladar allí a sus padres o abuelos atraídas por una propuesta que pone el foco en la calidad de vida.
Entre sus residentes hay personas provenientes de Ballesteros, Santa Eufemia, Alta Gracia y otras localidades. Muchos llegaron buscando acompañamiento, seguridad y un entorno que les permita seguir participando activamente de la vida cotidiana.
La trabajadora social Erika Olmedo explica que el eje del trabajo está puesto en escuchar a cada residente y respetar sus gustos, intereses y decisiones. "Buscamos que los residentes se sientan cómodos, acompañados y escuchados", resume.
Esa mirada se refleja en talleres semanales de actividad física y estimulación cognitiva, proyectos como la huerta comunitaria y una próxima propuesta destinada a acercarlos al uso de la tecnología. También se promueven actividades surgidas de sus propios intereses. Así ocurrió para el último 25 de Mayo, cuando los residentes propusieron compartir un asado y la institución organizó una celebración con comidas típicas elegidas por ellos mismos.
La integración con la comunidad ocupa un lugar importante. Los residentes participan en actos locales, encuentros especiales y actividades junto a instituciones de la ciudad. Algunos fueron abanderados durante el acto por Malvinas y también recibieron la visita de excombatientes, generando espacios de intercambio y memoria.

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Los testimonios ayudan a comprender por qué la institución comenzó a ser elegida más allá de Hernando. Una mujer oriunda de Ballesteros cuenta que llegó porque vivía sola y hoy asegura sentirse "encantada". Otra residente, proveniente de Alta Gracia, afirma que se encuentra "muy conforme" y destaca la cercanía con su hijo. Las opiniones coinciden en varios puntos: la calidad de la comida, la atención permanente de enfermería, la limpieza de las instalaciones y las mejoras edilicias que se están realizando. También valoran la posibilidad de mantener hábitos personales, recibir visitas, participar de actividades y conservar cierta autonomía en sus decisiones cotidianas.
Los residentes destacan además el trabajo del director Gustavo Gulisano y de todo el equipo integrado por enfermeras, asistentes, nutricionista, personal de cocina y limpieza. Para muchos, la atención permanente brinda tranquilidad tanto a ellos como a sus familias. La Fundación demuestra ser consciente de que el adulto mayor es un sujeto pleno con derechos y no un mero objeto de asistencia y tratamientos médicos.
Pero quizás el rasgo más destacado aparece en la forma en que los residentes describen la convivencia. Hablan de cumpleaños compartidos, celebraciones familiares, encuentros religiosos y actividades grupales. "Si alguien se enferma, nos duele a todos", resume uno de ellos.
Los especialistas en gerontología señalan que uno de los principales desafíos de la vejez es evitar la soledad y mantener los vínculos sociales. En ese sentido, la experiencia de la Fundación refleja un modelo que busca mucho más que brindar cuidados: procura que los adultos mayores sigan participando, decidiendo y sintiéndose parte de una comunidad.
La llegada de residentes provenientes de distintas localidades parece confirmar que cada vez más familias buscan precisamente eso: un lugar donde sus seres queridos estén atendidos, acompañados, escuchados y valorados.